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¿Qué es el reino de los cielos?
Written by Carlos Coello   
Sunday, 18 January 2004

El reino de los cielos es un reino de amor, de arrepentimiento, de perdón, y de muchas riquezas. Hoy, yo soy la voz que clama en Miami, “preparen el camino del Señor.” ¿Estás tu dispuesto a vivir las enseñanzas de este reino? 

La anunciación del reino de Dios comienza con el profeta Isaías. “Una voz clama: <<Abran el camino a Yahvé en el desierto. En la estepa tracen una senda para Dios, que todas las quebradas sean rellenadas y todos los cerros y lomas sean rebajados, que se aplanen las cuestas, y queden las colinas como un llano.>> (Is 40:30).

Isaías es el primero que sacude al pueblo de Israel con el mensaje. Recuerden que este es un pueblo histórico que entiende de reinos, pero de reinos terrenales (El del Saúl, David, Salomón, etc). Mas, el Señor quiere que crezcan y que cambien, exhortándolos a un reino que no pasa, que es eterno.

Corremos el tiempo y nos detenemos en el río Jordán, donde Juan retoma el concepto del reino pero esta vez es definitivo. O sea, ya Jesús está presente entre ellos y comienza a ahondar y a expandir ese reino tan anunciado.

Antes que Jesús fuera bautizado por Juan, en una escena anterior, aparece Juan predicando <<Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado>> Como dijimos anteriormente, las palabras de Juan son eco de las palabras del profeta Isaías. Igual que mis palabras son meramente un eco de las de Juan. Jesús, a su vez, subraya y le da énfasis a las palabras de Juan cuando dice<<Cambien sus vidas y su corazón, porque el reino de los cielos se ha acercado>> (Mat. 4-17). Para que algo sea repetido en la Biblia varias veces tiene que ser importante.

Es interesante notar que Jesús no comienza con la explicación de lo que es el reino sino que los invita a un profundo arrepentimiento para pode alcanzarlo, como también lo hace Juan. “Cambien sus corazones” le dice a la muchedumbre. Ese es el primer requisito. Por eso nuestra sabia Iglesia Católica tiene el sacramento de la confesión. Y el segundo requisito es soltar las redes (Mat 4:20). Despégate de las cosas del mundo y comienza a pescar donde la pesca va a ser grande. Después Jesús procede con la descripción de quienes formarán parte de ese reino. Ahora, abre bien los oídos si tu deseo es formar parte de este reino. Llamémosle pasos.

El primer paso es ser “pobre de espíritu”. Quiere decir ser humilde, una virtud. El pobre al no tener, depende de Dios y por ende no respira el oxígeno cargado de orgullo que respira el rico. El pobre es solidario y comparte con su vecino lo poco que tiene. Es servicial. Su paga va ser el reino de los cielos.

El segundo paso es ser parte de los “que lloran” o los que consuelan. Aquí hay una senda de doble vía. Los que lloran son aquellos que carecen de alegría mundana, los que ven el dolor y la miseria del mundo y les desgarra el corazón, los que sufren por las injusticias, los que son rechazados y discriminados. También alude a aquellos que consuelan a esos hijos de Dios.

El tercer paso es ser “pacientes” o mansos. O sea, hay que tener fe y confiar que Dios hará justicia. Hay que esperar en Dios para las soluciones. Y para poder ser paciente, hay que amar primero. La recompensa será que heredarán la tierra.

El cuarto paso es ser parte del grupo de los “que tienen hambre y sed de justicia.” En este hay que profundizar un poco más. Justicia aquí significa querer lo que quiere Dios para el prójimo, lo cual se logra mediante la sumisión a su voluntad. Justicia también quiere decir trabajar por los derechos de los hombres, de los niños, los ancianos, los inmigrantes, y presos; es decir no al aborto, no a la prostitución, no al abuso infantil. Eso es ser justo. El pago: serás saciado.

El quinto paso es ser “compasivo” o misericordioso. La palabra misericordia viene de la palabra misericordare que significa “dar el corazón al pobre”. Ahora bien, pensemos en la campaña ABCD de caridades católicas. ¿Estás tu dispuesto a ejercer tu brazo misericordioso? ¿Te escondes tú cuando piden para los necesitados? ¿Te haces el sordo cuando hay que ayudar en tu grupo juvenil o en una misión en la Iglesia? ¿Das tus talentos y tu tiempo cuando es necesario?

El sexto paso es tener un “corazón limpio” o puro. Pureza de corazón no es más que pensamientos y deseos dirigidos a la edificación del prójimo. Nunca albergar sentimientos de rencor, odio, o envidia. Recompensa: verás a Dios.

El séptimo paso es “trabajar por la paz”. El campeón en este paso es el Santo Papa Juan Pablo Segundo. Este hombre de Dios constantemente luchó por la paz. Una de sus frases que mas me conmovió fue “Si quieres paz, trabaja por la justicia.” El trabajar por la paz no consiste en ser un miembro de la ONU o un diplomático. El trabajar por la paz consiste en: si en un futuro eres un político, luchar por salarios justos, atención médica para todos, especialmente los más necesitados. Si eres un legislador: crear leyes que respeten la vida, el matrimonio, la dignidad humana, la propiedad, el derecho a expresar tu creencia, etc. Si eres maestro: enseñar lo correcto y no tus inclinaciones políticas o lo que es popular. Entonces, serás reconocido como hijo de Dios.

El octavo es dichoso los “perseguidos.” Esto lo entienden bien los que en países comunistas han sufrido el odio y la opresión de ser Católicos. En Cuba, muchos jóvenes de murieron en paredones gritando “viva Cristo rey.” Hoy, y aquí en Miami, en India, en China, y en muchos otros lugares, los católicos aun son víctimas de la burla, desprecio, insultos y otras agresiones. Mas no te preocupes, heredaras el reino de los cielos.

Y el último paso o bienaventuranza es dichoso los que “sean maldecidos, perseguidos y se les levanten calumnias en su contra.” En la escuela se burlarán de ti. En el trabajo se burlarán de ti. Muchos te maldecirán porque no compartes sus ideas de muerte. Te acusaran de mentiroso. Sin embargo, Jesús te dice: Alégrate y muéstrate contento porque será grande tu recompensa.

En su sermón, Jesús resumió los pasos a seguir para ser parte del reino. Hoy ante ti, sus palabras se han hecho eco una vez más. Estás tu dispuesto a arrepentirte de tus pecados y luego soltar las redes y comenzar a vivir y trabajar por ese reino de Dios? Si dijiste que si, no estás sólo, Jesús está contigo. ¡Viva Cristo Rey!

Nota: Esta composición esta dedicada a todos los jóvenes Católicos cubanos que murieron gritando “Viva Cristo rey” bajo la dictadura comunista cubana. Señor ayúdame a vivir tu reino como ellos lo vivieron.

Carlos Coello

01/18/04

 
 

    


 


 

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