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¡Llegar a la otra orilla! Se supone
que estemos antes de un horizonte
algo cercano.
Debajo de nuestros pies, lo que nos
sostiene es una meta, un principio
un ejemplar un borde una orilla…etc.
En ese momento vivimos un presente,
con todas nuestras experiencias de
la vida (buenas y malas)
y miramos hacia un horizonte
ese otro lado no alcanzado todavía.
Es esa otra orilla que no conocemos
todavía pero que tomamos la
determinación de llegar a ella. Es
un futuro incierto no vivido al que
a veces le tenemos miedo. Son muy
pocos los que tenemos el espíritu
aventurero de lanzarse a una misión
donde uno lo arriesga todo hasta
inclusive el de parecer en la
aventura tanto uno como sus seres
más queridos amigos.
El corage, la aventura, la valentia
como el temor tambien de dejar una
orilla para cruzar un océano, un rio,
una distancia aerea, un desierto y
llegar al otro lado extremo de la
meta, o la famosa “otra orilla”
tambien nos hace
pensar porque eso implica dejar lo
seguro que ya tenemos acumulado
(cosas materiales) como el afecto,
el cariño de una familia y de sus
amigos. En fin, nos lanzamos al
cambio de vida, con “una mano
adelante y la otra atrás” como
decimos los cubanos y otras
nacionalidades.
El pueblo judio o los Irraelitas
hicieron lo mismo ante las promesas
que Dios le dio por medio de Moisés.
Era una promesa que implicaba en
primer lugar liberarse de una
opresión que los tenia esclavos de
una nacion no creyente. En segundo
lugar, la promesa implicaba un viaje
de un punto (Egipto) hacia otro
punto (la tierra prometida). Todo lo
que poseian lo tenian que dejar
otras. Solamente podian llevar lo
mas necesario para su supervivencia
en sus primeros dias. Ningunos de
ellos pensaron y se inmaginaron de
cómo iba a ser el viaje. El viaje no
fue con musica y entretenimiento, ni
fue con abundante comida y agua, ni
tampoco fue con aire acondicionado,
con una buena cama, con ducha de
agua caliente y fria…etc. Nada de
eso. Fue de mucho calor mucha
hambre, necesidades de
conservaciones como tambien
espiritual. El Señor les fue dando
una leccion y leyes de cómo tenian
que vivir ante el y sus semejantes.
Hermanas y hermanos, lo noble, lo
bueno, lo admirable, los grandes
valores en la vida se obtienen
antes el rigor de la misma.
Tambien la experiencia y madurez
personal de cada uno no se adquiere
en la mayoria de los casos no
sentados muy acomodados en un salon
de clases con aire acondicionado,
frente a un televisor, en un sermón,
o la lectura de un libro…etc. sino
en los reveses y palos que nos da la
vida, en las propias experiencias
espiritual y dificiles de cada uno.
La felicidad esta en la otra orilla
de tu vida. Aunque comienza dentro
de ti, con una decision personal,
termina en Cristo quien le da
plenitud. ¿Estas dispuesto a
abandonar la orilla de tu vida
actual y nadar hacia la otra
orilla...Cristo? No te prometo un
viaje facil pero si te prometo un
viaje real y alcanzable “Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece”
Fil 4:13. Adelante. Se valiente y
deja todo por un tesoro. Que Dios
guie tus pasos y felicitaciones por
tomar un reto tan grande. Amen |