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Dios nuestro Creador está de
acuerdo, le gusta y fue el
compositor de la música, como el que
fomenta el juego sano, la salud
física y mental del cuerpo
humano.!Si!
Tenemos en el mundo una gran
orquesta sinfónica, creación del
Señor y regalo para todos nosotros.
Mis queridos hermanos(as), la
naturaleza emite sonidos musicales.
Tenemos a todas las aves
existentes en el mundo.
También tenemos
animales domésticos y
salvajes, aquellos que producen
sonidos o aullidos, los insectos de
todos tamaños y colores como la
cigarra que emiten distintas
melodías. ¿Qué
les parece el ruido suave pero
fuerte a la vez del viento, las olas
del mar, la lluvia, o el fuego
cuando quema?El hombre ante la
naturaleza que le rodea, aprendió y
sigue produciendo con sus manos y su
boca, melodías que hagan su vida más
alegre, placentera, y espiritual.
Lo mismo sucede
con el juego.
Lo que llamamos deporte hoy
en día, lo practican los animales
también, en especial los cachorros.
Vemos al perrito y al gatico
jugando juntos o con sus dueños con
una pelota, disco volador, etc.…Basta
el contemplar la vida animal en
nuestro alrededor o a través de un
documental en la televisión sobre la
naturaleza salvaje o doméstica y nos
quedamos asombrados y anonadados.
Pero tambien existe un extremo al
otro lado de la moneda. Mis hermanos
y hermanas, el fanatismo por
nuestras cantantes, bailarines,
actores, actrices, y deportistas en
nuestros días es tan grande que un
gran porciento de ellos son
idolatrados.
Muchas personas se desviven, dejan
de trabajar, de atender a sus
familiares, esposos(as), hijos,
echan las cosas de Dios a un lado,
dejan de ir a misa, al grupo,
inclusive se llegan a suicidar por
un deportista, equipos de deporte, o
cantante. La
idolatría del hombre por el hombre
se palpa en la sociedad.
Ves en la televisión las masas de
pueblo, multitudes de hijos e hijas
de Dios dándole homenajes y
alabanzas a su dios “humano.”
Hace unas semanas se discutía
en Alemania los juegos mundiales de
balompiés, y un poco antes, el
campeonato de la NBA.
Si a esa gente se le dijera,
vamos a oír la Buena Nueva que nos
trae el Señor en su hijo único
Jesucristo, no iría ni uno de ellos.
Para las cosas del mundo, la
euforia, la idolatría, el
fanatismo…todos estamos disponibles,
no hay excusas “ni los cayos nos
duelen.” Pero
para las cosas de Dios, todo es
protesta y no le damos a El el mismo
agasajo que le estamos dando a los
hombres y mujeres de nuestro mundo.
¿Cómo estará el Señor ante toda esta
indiferencia por parte nuestra?
El mundo no solo desconoce e
ignora los diez mandamientos, sino
que muchos han virado el orden de
los mandamientos y al primero lo han
puesto para el final.
Hermanos(as), les exhorto a que
reflexionen y recuerden que Dios,
nuestro Padre, y su palabra que es
infinita sabiduría, tiene que estar
en primer lugar, después habrá
tiempo para celebrar un buen acto
musical, un juego deportivo, y sus
integrantes como medios de
entretenimiento, relajación y
crecimiento espiritual de cada uno.
Amen. |