St. Agatha Catholic Church
1111 SW 107th Ave - Miami, FL 33174

Quienes Somos

Enlaces


Ministerios

Reflexiones

Articulos

Salud y Finanzas

Fuente de Vida

Para Lideres

Para Parejas

La Virgen Maria

Galeria de Fotos

Contactenos

 

 

 

Se Humilló Para Salvarnos

Written by Carlos Coello   

Tuesday, 19 December 2006

 

No sé tú, pero entre todos los hombres, yo soy el menos indicado para que Jesús haya hecho lo que hizo para salvarme: primero hacerse hombre y luego morir en una cruz por mí. ¡Hay que estar loco de amor! Yo mismo no lo haría. Me conozco poco pero estoy conciente que no valgo tanto para tal sacrificio. Sin embargo Jesús vino a este mundo no sólo por mí sino que también por ti. Y nosotros pocas veces hemos hecho el esfuerzo de entender lo que significa que un Dios tan grande y poderoso se hiciera hombre para salvar a su pueblo. Te reto a que le regales a Jesús en esta navidad el esfuerzo de entender lo que significa este gran acto de amor y de humillación.

Para entender esta locura, primero hay que repasar algunas de las cualidades que describen a Dios y luego usar algunos ejemplos.

En su palabra tenemos que Dios es “Santo, santo, santo es el Señor todo poderoso, toda la tierra esta llena de su gloria.” (Is.6:3) El Salmista también nos describe a Dios como dueño y Señor del mundo, el que lo estableció todo, el rey de la gloria. (Sal. 24). Dios es el principio y el fin, el alfa y la omega, el gran Yo soy, majestuoso, digno de adoración, fuerte, invencible y no hay nadie como El. Fíjense que no estamos hablando de cualquiera. Estamos hablando de grandeza inigualable. Y fue precisamente este Dios quien decidió convertirse en una de sus criaturas para rescatarla. ¡Increíble verdad! Y es precisamente esto lo que no entendemos.

Si entendiéramos lo que significa haber creado todo, ser poderoso y majestuoso, omnipotente, omnisciente, e infinito y de pronto limitarse y rebajarse al nivel del ser humano para elevarlo y rescatarlo, gritaríamos todos los días de nuestra vida gloria, honra, honor y poder para Dios en medio de admiración y alegría.

Por esa razón, imagínate lo siguiente: “Tu eres el presidente de esta poderosísima nación USA. A ti te preocupa la pobreza en el mundo. Pero para disminuirla, solo hay una solución. Tu tienes que abandonar tu puesto de jefe de Estado, hacerte un pobre e irte a vivir a África en las condiciones más extremas y precarias de pobreza, necesidad e injusticia.” ¿Estarías dispuesto hacerlo cuando tú como Presidente estás cómodo y nunca vas a pasar hambre ni necesidad? Además, desde la Casa Blanca puedes mandar millones en ayuda sin tener que ir allí y exponerte a enfermedades, secuestros, injusticias, odio, SIDA, etc.” ¿Ahora entiendes un poco mejor la venida de Jesús?

Si quieres otro ejemplo, ahora imagínate que tú eres un gran amante de la naturaleza, principalmente de los animales. Como están extinguiéndose los cerdos, decides convertirte en uno de ellos. Tienes que vivir en un corral, alimentarte de sobras, vivir en el fango, hablar como puerco, actuar como puerco y embarrarte de lodo sabiendo que pudieras estar divirtiéndote o haciendo muchísimas cosas mejores. Además, algún día te pegarán y maltratarán para que no hagas ruido. Y finalmente servirás para servir la mesa. ¿No sería esto algo rebajante?

Quizás también podrías pensar que para salvar a tu mejor amigo el cual sufre de una adicción a las drogas, tienes que ir a vivir con el. Tienes que abandonar tu seguridad financiera de un buen trabajo, un hogar, una familia, un buen carro, una comunidad a la cual compartes a gusto por una vida áspera, llena de incógnitas, donde tienes que dormir en casas abandonadas, ser expuesto a las condiciones naturales o a ser violado, abusado, encarcelado o infestado con una enfermedad, todo por salvar a tu amigo. ¿Estarías dispuesto a hacerlo?

Esto fue lo que hizo Jesús. Fue capaz de salir de su comodidad divina para salvarnos a todos nosotros. ¿Ahora entiendes?

 
 


    


 


 

Copyright © 2008 Miami, Florida 33155 USA. All rights reserved. This site was created by Hugo Chilo