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Written by
Manuel Riveron
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Wednesday, 21 February 2007
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Todos sabemos lo que es una onda.
Si tiramos una piedra a un río o
a un lago donde el agua está
tranquila y serena, podemos
observar que donde cae la piedra
se forman unas ondas que se
mueven en circunferencia hacia
afuera en todas direcciones. Las
ondas serán mayores y con más o
menos fuerzas de acuerdo al
impacto y tamaño de lo cae en el
agua . Lo mismo sucede con las
ondas radiales, televisivas,
telúricas...etc.
Entre los hombres y mujeres, en
toda sociedad , también ocurren
ondas, lo que muchos llaman “La
nueva onda”. El último grito en
la moda , la música , los
muebles , los autos , la
computadora...etc. Todos, pero
en especial la juventud , están
pendientes de lo que está “en
onda”. Los tiempos y cada época
han sido objeto de cambios, en
su ambiente y medios de vida
familiar y comunitaria.
La pregunta amigo joven es el
poder entender si los cambios
que vemos hoy día en nuestra
sociedad son para bien o para
mal de nuestras familias y
amistades. Hazte estas preguntas
sin presiones de tus amigos, la
familia o los medios de
comunicaciones. El Señor nuestro
Dios nos hizo libres. Contesta
esta pregunta que te hago
libremente , en tu conciencia.
Pero hazlo en silencio. Tómate
un corto tiempo de soledad y
honestamente pregúntate ¿Estoy
caminando por senderos de bien,
por el único camino que me lleva
a la verdadera amistad con Dios
, con mi familia y con mis
amigos? Llénate de valentía y
hazlo. Si no puedes soportar el
silencio , el retiro de ti y de
tu creador, es que eres esclavo
a las ondas del mundo que no te
dejan respirar libremente.
Recuerda que toda onda termina y
viene la calma y la serenidad.
Tu Iglesia Católica , el Señor y
los representantes te invitan a
partir del 21 de Febrero, día de
miércoles de cenizas, a parar un
poco tus ondas , tus ocupaciones
y reflexionar sobre ti , tu
relación con Dios, tu familia y
amistades. No dejes pasar esta
oportunidad para que crezcas en
sabiduría divina , personal y a
nivel de relaciones humanas.
"Hermanos y hermanas, el peor
sordo no es el que no puede oír
por sus órganos auditivos, sino
aquel que no quiere escuchar lo
que le dice su conciencia, lo
que Dios le habla. La fe entra
por el oído (Rom. 10:17).
Entonces podremos ver con la fe
lo que esta vedado a nuestros
ojos. Si tus ojos espirituales
tienen ceguera o vendas que el
mundo y sus placeres te han
impuesto, busca y ve a Jesús de
Nazaret para que te sane de
estas cegueras espirituales.
Amen."
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