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Written by
Manuel Riveron
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Tuesday, 06 March 2007 |
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Lo puro es transparente, no
tiene partículas dañinas, da
salud, es bueno a los sentidos,
huele bien, es agradable....podemos
añadirle muchos otros adjetivos
positivos a la pureza. Lo impuro
es todo lo contrario. Es
suciedad, daña, intoxica,
contamina y oscurece...etc. El
uno da y mantiene la vida. El
otro produce muerte.
Sabemos que existe el pecado.
Entonces, ¿es el pecado impuro?
Y para asegurarnos que estemos
todos en la misma página, te
pregunto hermano...¿existe el
pecado?
Pues claro que si!!!! El pecado
existe en el mundo y la sociedad
productora y vendedora de este
pecado lo ha disfrazado en una
forma atractiva, normal y
necesaria producto de su
ignorancia ya que no sabe como
llamarlo, señalarlo e
irradicarlo. Luego vemos las
consecuencias: desastres y
conflictos que aquejan a los
pueblos y ciudades.
Ahora, llevándolo a un nivel
personal, Jesús dijo que “por
sus hechos los conocerán.” Se
refería a cada uno de nosotros y
a nuestras acciones. ¿Y por qué
es importante mantener en orden
nuestra vida, pura y sin pecado?
Por las repercusiones que
nuestro pecado tiene.
Te has preguntado ¿por qué hay
tantos niños sin sus padres,
ambos o la falta de uno de ellos?
¿Por qué hay tantos divorcios,
infidelidades? ¿Por qué hay
tantas enfermedades sexuales,
cáncer, SIDA, personas con
problemas, suicidios, crímenes
pasionales, abuso infantil,
violaciones, maltrato a las
mujeres por los hombres, drogas,
borracheras...etc.? No dejemos
atrás el incremento galopante de
la pornografía y el vocablo
sucio y vulgar ante las cámaras
de la televisión, el cine, el
teatro, las revistas, el
periódico y la radio de nuestras
ciudades.
La respuesta es el pecado, falta
de pureza. Y lo peor es que es
considerado como algo normal.
Hasta los que se llaman
cristianos abrazan alguna de las
acciones mencionadas en esta
larga lista. Entonces hermanos y
hermanas, ¿qué podemos hacer
para posponer el peso de la mano
de justicia de nuestro Dios?
Creo que debemos comenzar hoy a
crear un mundo más justo y puro
comportándonos como el modelo de
la verdad y perfección, Jesús.
Debemos comenzar a respetar y
fomentar entre otros el respeto
a la vida en todas sus etapas.
Debemos respetar la propiedad
del otro, a su novia o esposa.
Debemos vivir sin egoísmo, sin
mentiras, si odio, sin lujurias.
Debemos amar más al próximo.
Debemos vivir como Cristo para
otros.
Por eso, si tú vives en pecado y
desorden, hoy es tu día. Tú eres
libre pero tu libertad no
consiste en hacer lo que quieras
sino lo que es puro y digno.
Cambia hoy. Busca la
reconciliación con tu Señor a
través de la confesión. No seas
como los que vociferan en las
cámaras a miles de personas sus
pecados y no son capaces de
contárselos a Jesús a través de
sus sacerdotes. No te conviertas
en un amante del dinero. El
apego ciega. No te la pases
hablando tanto y haz más.
Aprovecha esta cuaresma para
purificar tu vida porque de que
“le vale al hombre ganar el
mundo si pierde su alma.” Para
Jesús tus riquezas, tu agenda
llena no es importante. Lo que
es importante para Jesús es tu
pureza espiritual.
Todavía estamos en la época de
la misericordia. Pero no te
confíes porque pronto se puede
limitar y entonces te
encontrarías con las puertas de
la justicia. Que el Señor nos
ayude y nos saque de la
esclavitud del pecado. Amen.
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