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Luz ardiente
Written by Manuel Riveron   
Tuesday, 06 March 2007
 
         

Todos deseamos la luz para poder ver mejor en la oscuridad, en las tinieblas. De esa forma podemos distinguir y saber lo que tenemos delante de nosotros. Hay luces que nosotros podemos regular y hacerlas más o menos intensas y aceptables a nuestros ojos. También podemos desviar algunas luces de un lugar a otro. Hay mecanismos que el hombre ha descubierto que permiten pasar la luz y darle un color e intensidad distintos. Cuando esa luz es ardiente y caliente, puede producir suficiente calor como para quemar la materia hasta consumirla. Asimismo el fuego produce luz y esa luz es proporcional al combustible y al tamaño del mismo.
         

        Existen otras luces que funcionan independientes de nuestro control. Ese es el caso del sol y las estrellas. Estas son algunas de las fuentes de luz que fomentan y apoyan la vida de nuestro planeta. En el mundo espiritual, también la luz es importante. Y la luz que no se propaga se apaga.

          La Iglesia tiene el mandato de su creador y luz por excelencia de propagar el fuego del evangelio, de la fe y de las obras de Cristo, el amor encarnado. Jesús quería y quiere que el mundo arda con su amor, que viva en la verdad, que sea feliz. Por eso nos dijo: Ustedes son sal y luz de la tierra. Si hermanos, está hablando de ti y de mí. Jesús quiere que le demos sabor al mundo y que vayamos donde yacen tinieblas, en la frialdad del desamor y la incomprensión, para que iluminemos con la verdad, con sus palabras de vida eterna, con ejemplos de paz. Si ejercitamos su mandato, entonces el fuego arderá en nosotros y las luces serán más intensas.

          Si no mostramos y alimentamos la luz en nosotros, entonces esa luz se apagará. Y a muchos ya nos está pasando. Por eso joven, basta ya de esconder la luz de la verdad bajo la cama donde no se ve. Abrasemos nuestro llamado. Pidamos al Espíritu Santo en esta cuaresma que reavive el fuego en nuestros corazones, ese fuego que había disminuido y en muchos casos se había apagado. Y una vez que esté reavivado, pásalo a otros como a tu familia, a tus amigos, vecinos, seres queridos...etc. Que Miami arda de punta a punta del amor de Dios. Esa es nuestra misión.

          Si esa luz se apaga, no podremos ver el camino que nos lleva a la Jerusalén celestial, a nuestro Señor. Pidamos también que ese fuego divino transforme nuestros sentidos en esta cuaresma. Que seamos más sensibles a las necesidades ajenas, más obedientes a la Iglesia, más dedicados y comprometidos.

          Comienza ya. Comienza hoy. Que todo sea para la gloria del Señor.

 
 




 


 

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