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El Triduo Pascual se abre
con el Jueves Santo, un
momento fundamental para el
Calendario Litúrgico y
nuestra vida de Cristianos,
pues en este día recordamos
que Jesucristo es modelo de
humildad al lavar los pies
de sus discípulos,
recordándonos que Él no vino
a ser servido, sino a servir.
Este ejemplo de Nuestro
Señor se recuerda en el
Jueves Santo para subrayar
la importancia que tiene la
virtud de la Humildad en
nuestra vida de seguidores
de Jesús.
La noche del Jueves Santo se
torna oscura con la Oración del
Huerto. La contemplación del
dolor de Nuestro Señor comienza
a estremecernos y nos prepara
para comprender la profundidad
de la Pasión del Señor.
La noche del Jueves Santo se
torna oscura con la Oración del
Huerto. La contemplación del
dolor de Nuestro Señor comienza
a estremecernos y nos prepara
para comprender la profundidad
de la Pasión del Señor.
Tras el Jueves Santo llega el
terrible dolor del Viernes
Santo, cuando recordamos el
prendimiento, flagelación,
juicio, camino del Calvario,
crucifixión y muerte del Señor
Jesucristo. Es un día que debe
animarnos a una profunda
reflexión, a una concentración
profunda en el misterio de la
muerte del Señor. Valdrá mucho
la pena que en el Viernes Santo
leamos el Evangelio atentamente,
y que reflexionemos seriamente
sobre nuestra vida y la
generosidad de Dios que da Su
Vida para nuestra salvación.
Con la muerte del Señor en la
cruz, el mundo se cubre de
tinieblas. Un momento de espera
angustiosa en la que la Iglesia
nos pide que acudamos a la
Santísima Virgen, la madre
dolorosa que ha recibido de José
de Arimatea el cuerpo sin vida
de Jesús. Es precisamente en
este sábado santo cuando podemos
apreciar la grandeza de la
Santísima Virgen.
Con el sábado santo concluye la
Semana Mayor. Del dolor y la
oscuridad pasamos a ver a un
Jesucristo deslumbrante, Rey de
Reyes. Comienza la Pascua con el
Domingo de Resurrección, y llega
la Iglesia, cuerpo místico de
Cristo, al momento cúspide en el
calendario litúrgico. Jesús ha
muerto por nosotros, pero ha
resucitado abriéndonos las
puertas del Cielo.
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