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Written by
Manuel Riveron
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Tuesday, 07 August 2007 |
Siempre queremos mantener los
recuerdos en vivo y de cierta
manera extendernos en el tiempo
y espacio por eso recurrimos a
la fotografía, la pintura, a la
arcilla, la porcelana o tallamos
una escultura. Hasta inclusive
queremos que nuestros hijos sean
como nosotros. También uno mismo
se talla la escultura de su
imagen antes los demás con sus
actos.
Todos estos pasos son con miras a la
construcción de un futuro presente.
Las preguntas entonces serían ¿Qué
tipo de presente estás construyendo
tú? ¿Es ese presente un testimonio
de fe que perdurará vivo en la
historia de tu familia y en la
historia de la salvación?
Muchos analistas, psicólogos y
letrados colegiales y bíblicos
nos dicen que debemos vivir el
presente correcto y hermoso para
que en el futuro podamos
recordar el pasado con regocijo. El
futuro se hace en el presente.
Para Dios, ese presente eterno
es su amor. Por amor lo hizo
todo, sus mandatos son de amor y
nos dio a su hijo para que
comprendiéramos mejor lo que es
el amor y lo podamos vivir
eternamente. Para nosotros es
vivir a plenitud nuestro llamado
de hijos de Dios y ser dóciles
al Espíritu que nos moldea a
imagen y semejanza del amor. Lo
contrario sería alimentar
nuestros errores y fracasos
carnales.
Te invito a que reflexiones
acerca de tu situación actual.
Si no concuerda con lo digno, lo
admirable, lo sagrado, lo
hermoso, nunca es tarde. Coloca
entonces esos errores y fracasos
bajo tus pies, así estarás más
alto para ver mejor el horizonte.
Y recuerda, el amor lo puede
todo. Con amor podrás dejar en
la mente de aquellos que amas
una imagen única—la de Jesús. ¡Ama
y vencerás! Con cristo se puede
todo.
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