Todos sabemos lo que es engordar. Para
que algo (materia o persona)
crezcan en volumen, primero
tiene que estar en el estado de
delgadez, flaco, fino…etc. Es
así que antes dicho cambio
físico uno puede exclamar, ¡cómo
ha engordado o como has
engordado! Ahora bien ¿podemos
hacer engordar al amor o este
nos engorda a nosotros? El amor
tiene dos elementos nutritivos
si lo vemos desde una
perspectiva de nutrición. El
amor tiene vitaminas y minerales
o cariño y afecto
que nutren el espíritu (alma) de
cada persona.
Por ejemplo, a través de un acto
de cariño y afecto, nosotros
podemos transmitir a nuestros
seres queridos la vida. También
ocurre lo mismo con un amigo(a),
novia o esposo(a), o a una
mascota (animalito) que tenemos
en casa. Hasta inclusive muchas
personas dicen que diciéndoles
cosas bonitas, con cariño y
afecto a las plantas de la casa,
estas tiene la tendencia a
progresar y a embellecer.
En un hospital de los estados
unidos se hizo una prueba con
los niños nacidos prematuros, y
en los 3 meses siguientes al
nacimiento a todos se le
alimentó por igual, con la
diferencia que un grupo se
mantuvo en una incubadora sin el
cariño y el afecto de sus padres
o algún ser humano mientras que
el otro grupo estuvo expuesto al
cariño y afecto de sus padres y
otras personas del hospital. El
resultado fue asombroso; el
segundo grupo de recién nacidos
ejercieron y recobraron libras
más rápido que los del primer
grupo.
Que ejemplo más perfecto para
comunicarnos las grandezas del
amor. Amigos, es verdad, el amor
hace milagros; engorda. Ese
YO interior de
cada persona se embellece y se
hincha de amor a la vez que se
desinfla de orgullo y egoísmo.
El amor, trae paz seguridad, y
armonía a todas las personas.
Cuando uno ama, el cuerpo tiene
un equilibrio de salud, todo
funciona mejor y se mantiene en
un buen ritmo.
Entonces, después de hablar de
las maravillas del amor, ¿Qué es
el amor? ¿Cuando usted piensa en
el amor genuino, qué cualidades
viene a su mente?
Bueno, me imagino que
características como el
desinterés, la devoción, la
lealtad, el sacrificio, el
compromiso…etc visiten su mente,
y no sentimientos enfermizos,
caprichosos, dudas, celos e
inclinaciones a la relación
desordenada de los sentidos y
apetitos carnales.
Las manos cariñosas, amorosas, y
afectuosas de una madre sobre su
hijo(a) producen un efecto de
felicidad tan grande que faltan
palabras para describirlo. El
placer es tan grande que la
criatura que recibe ese tierno
cariño, amor sin nombre, muestra
unos ojos y labios entreabiertos
de felicidad y agradecimiento.
Donde el cielo y la tierra se
unen en un solo grito, “Te amo.”
Te amo con todas las fuerzas de
mi mente, de mi alma y mi
corazón. Eso es amor.
Sin embargo, tantos jóvenes hoy
en día no disfrutan de este
amor. Y todo por una simple
razón. Ellos han confundido el
amor con la satisfacción y el
placer. Ellos creen que el
placer es la muestra o fruto
genuino del amor y que ese
placer tiene que ser el sexo.
Esto es falso. También hay
muchos adolescentes y hasta
personas adultas que le piden a
su pareja una (prueba de amor).
El amor no pide pruebas. El amor
se prueba en el camino del
sacrificio. El amor no es el
sexo. El sexo es un atributo del
mismo que hasta inclusive nos
permite ser una sola carne, pero
es bueno dentro del matrimonio.
También, el verdadero amor y su
placer conllevan a uno a la
felicidad; una felicidad que
agrada y no degrada a la persona
y se alimenta de la unión de la
pareja. El verdadero amor y el
placer no esclavizan cuando es
genuino. Comer bien, dormir bien,
oír una buena música, disfrutar
la compañía y la conversación
con un amigo (a) es bueno. Y es
más bueno si lo revestimos con
amor.
Por eso, recuerda que los deseos
insatisfechos no traen la
felicidad; sino más hambre de lo
mismo, inmadurez sicológica y
deseos descontrolados. Hay un
solo ordenador de tantos
desórdenes en nuestro mundo
actual, y ese es el amor.
Sólo el amor embellece y engorda
el alma de cada uno. Y ese amor
es Dios. Qué bello es
vivir para amar. Como
dice esa bella canción …”amar
es entregarse, olvidándose de
si, buscando lo que al otro
pueda hacer feliz…
Que nuestro padre celestial nos
haga firmes en la fe, alegres en
la esperanza e inquebrantables
en el amor. Amen
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