St. Agatha Catholic Church
1111 SW 107th Ave - Miami, FL 33174

Quienes Somos

Enlaces


Ministerios

Reflexiones

Articulos

Salud y Finanzas

Fuente de Vida

Para Lideres

Para Parejas

La Virgen Maria

Galeria de Fotos

Contactenos

 

 

 
Dos pichones de Paloma
Written by Manuel Riverón   
Tuesday, 13 November 2007

Una vez un campesino le regaló a su amigo de la ciudad dos pichones de paloma. El amigo de la ciudad tenía su casa con algunos árboles en su patio y quería tener un palomar. Quería que sus palomas volaran alrededor de su casa.
Pues bien, el las crió dentro de la casa y cuando llegó la hora de enseñarles a volar, una vez adultas, las puso a las dos en la rama de uno de los árboles cerca de la casa y entonces comenzó el proceso de amaestrarlas. Una de ellas levantó vuelo a los pocos días hasta el próximo árbol y regresaba buscando comida y agua que el dueño había puesto en un sitio del patio. A los pocos días la paloma giraba alrededor del patio y casi todo el vecindario.
Pero, algo pasaba con la segunda paloma, pues no se movía de la rama donde se había puesto al principio. El hombre se cansó de tanto intentar, hizo todo lo posible para que esta levantara vuelo como la primera—en vano. Así que decidió irse al campo donde vivía su amigo el campesino y le cuenta lo que estaba sucediendo. El campesino se va con el a la ciudad, y efectivamente, la paloma seguía aferrada a la rama, con tanta fuerza que no se podía desprender. Hubo que ponerle la comida y el agua en la rama para que se alimentara.
El dueño de la casa entró un momento a la casa, y cuando regresó al patio vio que las dos palomas estaban volando alrededor del patio, y le pregunta al campesino ¿qué hiciste para que volara la paloma? Pues simplemente le corte la rama al árbol donde estaba y esta, al verse sin donde agarrarse, se dio cuenta que tenía alas y salió volando.
Pues si mis queridos hermanos y hermanas en el Señor, eso también nos pasa muy a menudo a nosotros: nos aferramos tanto a las cosas de este mundo, a las cosas perecederas y temporales, que para soltarlas nos tienen que dar candela como el dicho ese popular que dice: “Hay que darle candela como al macao, para que suelte.”
Esto ocurre también en lo espiritual. El corazón y la mente del ser humano se aferra a vivir sin Dios y sus mandatos en un mundo de pecado que no sabe cómo salir de el. Vive infeliz y con falta de fe. La vida a veces nos pone en situaciones, las cuales Dios permite, para que nos liberemos del mal camino que llevamos y volvamos con corazón y mente hacia lo alto buscando a nuestro Creador y Señor para que nos libere.
Jesucristo logró eso y le dejó a sus apóstoles, y por ende a nosotros mismos, la capacidad de poder liberarnos de las ataduras del pecado y estos a sus sucesores hasta el día de hoy. Libérate y pide la ayuda al todo misericordioso y seas contado entre los Hijos e Hijas del Altísimo. Amen


 

 
 


    


 


 

Copyright © 2008 Miami, Florida 33155 USA. All rights reserved. This site was created by Hugo Chilo