| ¡Escoge!..¿Lucas o Dimas? |
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| Written by Carlos Coello | |
| Monday, 04 December 2006 | |
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Lucas; hombre de Dios quien a su vez era discípulo de San Pablo; nos presenta en su evangelio una inquietud pastoral. Hasta ahora el Señor estaba encargado de la formación espiritual de sus ovejas. Pero ya era hora de que nuestro Señor regresara al Padre. Y alguien tenía que quedarse al mando de su Iglesia. Entonces el Señor asigna dicha tarea a Pedro y a sus discípulos. La tarea que les encomendó no era ni es una tarea fácil. Habían muchas exigencias que enfrentar como el desapego de las cosas, el morir a uno mismo, el rechazo, la traición, la soledad, entre otros. Y encima de eso, también tenían que trabajar muy duro y en un 95% de los casos...a solas.
Manos y pies eran lo que escaseaba. Almas que necesitaban escuchar el mensaje sobreabundaban. "La mies es abundante y los obreros son pocos."
Ante dicho reto, el Señor forma un equipo. “En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos:...” (Lucas 10:1-3)
El Señor manda 72 en la primera ronda. La segunda ronda es precedida por los apóstoles y por todos los demás discípulos…y, hoy en día por nosotros.
Continuando, de acuerdo a los relatos del evangelio, a medida que avanzaba la misión, los cristianos eran cada vez más numerosos. Y pues claro esto se traducía en más ovejas que necesitaban formación y confirmación. De la misma manera, el nuevo y gran número de cristianos en las comunidades necesitaba de una supervisión más cercana, aumentando así el trabajo de los apóstoles y el de San Pablo. A tal punto que San Pablo exclama: ¡Sólo Lucas está conmigo, necesito ayuda”! Por eso, nunca te creas que estás solo en este barco. Hay muchos Dimas pero tambien hay Lucas. ¿A quién te gustaría asemejarte?
Continuando, de acuerdo a los relatos del evangelio, a medida que avanzaba la misión, los cristianos eran cada vez más numerosos. Y pues claro esto se traducía en más ovejas que necesitaban formación y confirmación. De la misma manera, el nuevo y gran número de cristianos en las comunidades necesitaba de una supervisión más cercana, aumentando así el trabajo de los apóstoles y el de San Pablo. A tal punto que San Pablo exclama: ¡Sólo Lucas está conmigo, necesito ayuda”! Por eso, nunca te creas que estás solo en este barco.
En la segunda carta a Timoteo se ve clarito,
“Querido hermano: Haz lo posible por venir a verme cuanto antes, pues Dimas me ha abandonado prefiriendo las cosas de este mundo y se ha ido a Tesalónica; Crescencio se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, pues me ayuda en mis tareas. A Tíquico lo envié a Efeso. Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade en casa de Carpo, y también los libros, especialmente los pergaminos. Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño; el Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
La primera vez que me defendí en el tribunal, nadie me ayudó y todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para proclamar claramente el mensaje de salvación, de modo que lo oyeran todos los paganos.” (II Timoteo 4, 9-17ª)
¡No es fácil verdad! Ahora, hay varios elementos que urgen de nuestro enfoque en esta lectura.
Ø Abundancia de trabajo pastoral
Ø Abandono
Ø Soledad
Ø Traición
Ø Dolor
Ø Cansancio
Ø Oposición
Como si fuera poco el reto de andar como “corderos en medio de lobos,” también tenemos que enfrentarnos a todos estos elementos.
¿Verdad que duele la falta de apoyo, el abandono, o la traición de nuestros hermanos? ¿Verdad que duele el tener que detener la marcha o proyectos apostólicos para alimentar las almas del Señor por falta de disponibilidad o ganas de trabajar en nuestros co-líderes o miembros del grupo? ¿Verdad que duele encontrarse a solas en muchos momentos? Pues hermanos y hermanas, ese es nuestro destino como líderes. Estamos sujetos y no exemptos a dichos elementos. Son una realidad y si no han llegado a tu grupo, pronto te visitarán.
Mas sin embargo, lo importante no es el tamaño del obstáculo a saltar sino nuestra actitud ante dicho reto. Debemos preguntarnos, ¿Puedo yo llegar a ser un Dimas, quien se va detras de los placeres de la vida o un San Lucas que se queda en medio de la dificultad? ¿Soy yo un Timoteo que viene a brindar apoyo a San Pablo en el momento de abandono o tal vez yo soy un Crescensio que se aleja por la carga de trabajo o por las demandas de nuestro llamado?
Piensa bien lo que harás hermano. Tu decisión inspira o desanima.
Como ves, “la mies es mucha y poco los trabajadores.” No escondas tus talentos. No ahogues tu llamado a servir. No seas indiferente. Tus co-líderes te necesitan.
Y no tengas miedo porque de la misma manera que “el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para proclamar claramente el mensaje de salvación,” dice San Pablo, así estará contigo. El será tu fortaleza y tu compañía. Para El nada es imposible. Tu sólo entrégale tu fiat, tu si.
Si estás listo ya, entonces contacta a tu coordinador principal o líder y déjale saber que tú no serás un Dimas sino un Lucas. Amén.
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| Last Updated ( Saturday, 03 February 2007 ) |
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