| La Orquesta |
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| Written by Manuel Riverón | |
| Saturday, 24 March 2007 | |
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Todo grupo musical debe de conservar armonía en el ritmo y en las notas musicales. También tiene que haber afinidad en el instrumento musical que toca cada uno. Sus integrantes deben tener un buen oído (afinado) para la música, lealtad al seguir el libreto tal y como es, y claro gustarles lo que hacen. Todo debe de hacerse en equipo a pesar que se mantiene la individualidad del músico y de su instrumento musical.
Aún más, para conservar la uniformidad de un grupo, coro, orquesta, sinfonía, también tiene que haber un director o maestro dirigiendo el conjunto. Este director es el que guía al grupo hacia un fin-la producción de una bella melodía.
Así es como sucede este proceso. Primero se afinan los instrumentos y las notas. En ese momento se puede notar que muchos andan desafinados y perdidos. No hay armonía al principio. No se puede apreciar una bella melodía. Lo que se escucha es un ruido desagradable para el oído que molesta. No importa lo famosa que sea esta orquesta ni su experiencia, cuando están afinando sus instrumentos a uno le provoca decir: “qué basura es esta orquesta.” Pero una vez que el director sale, da un golpe con su barita, se hace silencio, todos ponen sus ojos en el director y este levanta sus brazos y da la orden para empezar a tocar, qué distinto salen las notas y el ritmo de lo que se quiere tocar. Es agradable al oído, y se puede apreciar mejor y con claridad lo que se quiere trasmitir. Hay una armonía tan compacta que el alma se eleva en un gozo de alegría y de paz.
Pues si hermanos y hermanas, también eso nos pasa con nuestras vidas cuando en el batallar del diario perdemos esa armonía espiritual y nuestra música se convierte en un caos. Nuestras vidas se llenan de ruidos, desosiegos, cansancio, desilusiones y notamos que no estamos en paz con uno mismo, con los demás y con Dios. Desde un punto de vista espiritual, se nos puede decir: “Qué falta de Dios hay en tu vida.”
Sin embargo, la cuaresma es una invitación que nos hace la Iglesia para que simplifiquemos la vida, reflexionemos sobre lo que estamos haciendo, hacia dónde nos dirigimos, qué debemos cambiar...etc, el equivalente al primer paso en la orquesta- la afinidad de los instrumentos. Para esto hay que hacer silencio, echar a un lado todo lo que nos distraiga en la oración, darle más tiempo al Señor a través de la lectura, en los sacramentos, etc. De esta forma afinamos más nuestra espiritualidad y nuestra relación con los demás y con el Señor. Para eso debemos tener nuestros ojos puestos en el Supremo Director de nuestra orquesta, que es el Señor Jesús. Toda fuente de armonía y paz salen del único que puede dar la paz verdadera que el mundo no puede dar. Ese se llama Jesucristo.
Todo fue creado por el Señor hasta que exclamó: “Todo es bueno.” Qué estos cuarenta días sean como el Señor quiere que sean para ti y puedas exclamar al final de ellos “Tu sinfonía es buena.” |
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| Last Updated ( Saturday, 24 March 2007 ) |
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