spacer.png, 0 kB
Página Principal arrow Reflexiones Semanales arrow Entrega total: Jesús lo exige
Main Menu
Página Principal
Quiénes Somos
Enlaces
Escríbenos
Nuestros Ministerios
Reflexiones Semanales
Artículos Publicados
Salud y Finanzas
Fuente de Vida
Para Líderes
Para Parejas y Solteros
La Virgen y la Vida
Fotografias XL
Administrator
Voceros da la hora
Haz Login Aquí
Voceros Contador

visitantes
En este Momento
Usuarios "on line"
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
Entrega total: Jesús lo exige PDF Print E-mail
Written by Gaby DeFrancisco   
Wednesday, 11 April 2007
Arancha era una muchacha de 19 años que tenía muy preocupados a sus padres. Había algún tipo de misterio porque la chica decía que no tenía dinero a pesar de que sus padres le daban para sus gastos. Le preguntaban: << ¿Hija, qué haces con el dinero que te damos? ¿En qué te lo gastas?>> Ella no respondía, solamente repetía que no le quedaba dinero. Hasta que un día, el 23 de marzo, cuando cumplían 25 años de matrimonio Ramón y Begoña, los padres de Arancha, se aclaró la situación....Arancha se había sacrificado por meses ahorrando dinero, sufriendo regaños de sus padres y sin salir con sus amigas para poder otorgarles a sus padres un fin de semana de vacaciones en Mallorca con todos los gastos pagados. Sus padres le pidieron disculpas a Arancha por haber sido tan injustos y quizás mal pensados con ella. Ese fin de semana que pasaron en Mallorca Ramón y Begoña, fue el mejor fin de semana de sus vidas.
Pero, ¿sería por la estadía de ambos en Mallorca? No, aunque la isla era hermosa, la razón principal se llamaba el orgullo de tener una hija tan especial, una hija que fue capaz de sacrificarse para que sus padres fueran felices. Arancha quiso demostrarle a sus padres el agradecimiento por todo el amor que ellos le habían brindado toda su vida. (www.aciprensa.com : “El regalo de la generosidad filial)
El sacrificio de Jesús en la cruz es el amor verdadero. Nos dejó los regalos más preciosos con la Institución de la Eucaristía, Su Cuerpo y Su Sangre. Él sacrificó todo lo que tenía, sufrió insultos y humillaciones, incomprensión, abandono, todo por darnos a nosotros unos boletos y estadía con todos los gastos pagos a Su Reino Celestial. La diferencia está en que nosotros no sentimos el agradecimiento de esta entrega total como lo sintieron los padres de Arancha. Hay que hacerse la pregunta, ¿Sigo siendo esa misma persona que ignoró el sacrificio que Jesús ha hecho por mí del mismo modo que los padres de Arancha ignoraban su sacrificio al principio? ¿El sacrificio que hizo Jesús valió la pena? ¿Con mi estilo de vida, sigo lastimando al Señor, clavándolo de nuevo en la Cruz?
Cuando pasa la época de Cuaresma con la celebración de la Resurrección del Señor, muchas veces se nos olvida las lecciones que hemos aprendido en nuestras semanas de oraciones, ayunos y sacrificios. Todo vuelve a la normalidad y nosotros seguimos como si nada. Seguimos con el mismo materialismo, con la misma rutina de siempre. Desgraciadamente, este no es el propósito de la Cuaresma y mucho menos de la Resurrección de Cristo. Si seguimos viviendo como si Su Pasión y Muerte no representaron nada para nosotros, somos culpables de ser indiferentes y fríos. El punto central de nuestras vidas tiene que ser el servicio a Jesucristo de forma física, espiritual y material. Como decía nuestra queridísima Madre Teresa de Calcuta: “El que no vive para servir, no sirve para vivir.” Puede ser que te parezcan duras estas palabras, pero debes preguntarte: Si yo muero ahora, ¿Habrá servido mi vida para facilitarle la vida a alguien? ¿He hecho alguna diferencia? Muchas veces uno piensa que ser una persona exitosa significa alcanzar las metas materiales: ser propietario de una casa lujosa con patio, una profesión lucrativa, un carro caro del año, un esposo o esposa adinerado, tener hijos (no más de dos porque nos quitan el tiempo), etc. ¿Pero sabes qué? Las revistas de la farándula están repletas de artistas y otras personas famosas que llegaron a tener todas estas costas y todavía se sienten vacíos. ¿Por qué? Lo único que da la felicidad es un corazón y una vida entregada a Jesús. Todo lo demás es pasajero; ese carro algún día se romperá, algún día los niños se irán de la casa, el esposo o la esposa se va a morir y la casa estará vacía. Sin embargo, ¿qué permanece siempre? Cristo Jesús.
Quitarle a Dios su puesto central en la vida equivale a la idolatría aunque nos parezca increíble. ¿Cómo puede ser esto, si yo no adoro a otros dioses? Siempre voy a la iglesia todos los domingos y no le hago daño a nadie. Pues, se está rompiendo este mandamiento cuando ponemos a Dios en segundo lugar detrás del dinero, las cosas materiales y nuestras relaciones personales. Al ser indiferentes al llamado de Dios en nuestras vidas, somos tan indiferentes como Poncio Pilato lo fue cuando dijo: “Me lavo las manos de este asunto”. Jesús nos dice: Si alguno quiere seguirme, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga. Les digo: el que quiera salvarse a si mismo, se perderá; y el que pierda su vida por causa mía, se salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se disminuye a si mismo?” Lc 9: 23-25. Cristo NO nos enseñó a ser personas indiferentes y rutinarias. No solamente con Su vida, sino también con Su muerte, nos enseñó a tener entrega total. Cada gota de sangre que Él derramó fue evidencia de esta entrega. Por eso no es suficiente con ir a la iglesia todos los domingos, dar un dólar en la colecta, quedarnos por una hora, salir del estacionamiento y seguir con la misma rutina de siempre. Tiene que haber entrega total.
El Camino del Calvario de Jesús no pudo haber sido en vano. En todo lo que hacemos, en cada minuto del día, en el aire que respiramos, tiene que estar Él. En todas nuestras relaciones cotidianas, en el trabajo, en la escuela, en el hogar se debe sentir el Espíritu Santo. Tus amistades y familiares deben de preguntarse: “¿Qué le sucede a Pedrito o a Susanita? Es un hombre o una mujer diferente. No es suficiente estar presente en la Casa de Dios si Dios no está presente en nosotros. Si Jesús pudo sufrir todo lo que sufrió por nosotros, ¿no le debemos algo? Dejemos de ser tibios y sigámoslo. No le dejemos más las sobras de nuestro tiempo y dinero al Señor. Si somos capaces de dar nuestro tiempo y dinero para tratar de alcanzar el éxito en los estudios, en las relaciones personales y en el trabajo, ¿no merece nuestro Señor Jesús que todo lo dio mucho más?
Last Updated ( Sunday, 13 April 2008 )
 
< Prev   Next >
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
Copyright © 2007 - VocerosdeCristo.org - design by Voceros de Cristo - Santa Agatha Catholic Church spacer.png, 0 kB