| Tu Sanación la tiene el prójimo |
|
|
|
| Written by Carlos Coello | |
| Monday, 19 May 2008 | |
|
Hoy en día, existen millones de personas que sufren de diferentes condiciones médicas. Algunos sufren males físicos, ya sean patológicos o adquiridos como el cáncer, leucemia, SIDA, etc. Otros sufren de enfermedades mentales como depresión, ansiedades, miedos o preocupaciones. Y aun peor, existe otro grupo de personas que sufren de la más destructora y dolorosa enfermedad, el cáncer espiritual el cual se manifiesta en síntomas de violencia, odio, deseos de venganza, chismes, envidia, falta de caridad, falta de fe y por supuesto, falta de amor.
Como por naturaleza nosotros rechazamos el dolor, todos andamos buscando la sanación. No en balde, cada vez que las personas escuchan que habrá una noche de sanación, el lugar se abarrota. También la gran respuesta a los programas como “La Oración da Paz” en Radio Paz donde uno llama para pedir oración es otra muestra de la necesidad y deseo de las personas de sanarse porque nosotros no fuimos creados para el dolor. El dolor entró en el mundo, en nuestro cuerpo, en nuestra mente y en nuestra alma por culpa del pecado.
Y ya que esta aquí hay que lidiar con el. ¿Pero cómo? ¿Cómo pudiéramos librarnos de cualquier condición física, mental, o espiritual? ¿Cómo pudiéramos regresar a normalidad, a aquellos buenos tiempos donde dicha condición todavía no había aparecido en nuestras vidas? ¿Cómo me puedo sanar?
Dichas preguntas son testimonio de un agudo y agobiador cansancio y más si son pronunciadas después de atravesar otra hora más de dolor y desesperación.
No ves la salida ni la cura a tu mal. Estás perdiendo la fe. Las drogas ya no funcionan. El alcohol tampoco logra silenciar tu alma herida y presa. Estás deprimido. Tu mente te traiciona. Tus amigos no te comprenden. Ya has recurrido a todo tipo de recurso y nada. Ya no puedes más. ¡Que triste!
Pero, aunque parezca todo imposible y sin sentido, no te desanimes. Claro que no. Alégrate porque tu respuesta tan anhelada ya esta aquí. Tu respuesta es tu prójimo. Si, como has leído. Tu prójimo será el puente a tu sanación interior.
Aunque parezca raro, el secreto para prevenir o sanarse de casi todas las condiciones físicas, mentales, emocionales o espirituales es la entrega al servicio del prójimo. Yo se que mi afirmación es un poco fuerte pero la respaldo 100%. Permíteme explicarte.
Un día analizando, me preguntaba ¿por qué habían personas que a pesar de haber recibido un buen tratamiento médico, tener apoyo familiar, tener un ejército de personas creyentes orando por ellos y de poseer un fuerte deseo de sanarse seguían enfermos y atados a la misma condición?
Entonces le pregunté a Jesús el ¿por qué? “Pidan y se les dará.” Y en ese momento en Radio Paz escuché la oración de San Francisco de Asís. Sobretodo la segunda parte:
“¡Oh! Maestro, has que yo no busque tanto
Ser consolado, sino consolar.
Ser comprendido, como comprender.
Ser Amado, como amar.
Porque dando se recibe
Olvidando, se encuentra
Perdonando, se encuentra el perdón
Muriendo, se resucita a la vida Eterna.
¡Qué sabio San Francisco! Si lo analizas detenidamente te darás cuenta que tiene sentido porque cuando uno vive solo para si mismo en su mente no hay otro pensamiento que “Lo que me pasa a mi” “Yo soy el enfermo” “Yo solo estoy cansado” “Nadie me entiende” “Estoy deprimido/a...no me molestes” “No me importa lo que le pase a los demás” “Como me siento yo es lo único que importa y así puedo hacer que todo gire a mi entorno, recibir un trato especial” y lo mismo siempre aburre y empalaga. ¿Por qué ustedes creen que el mar muerto está muerto? No porque lo mataron sino porque no tiene salida. Día a día se consume a si mismo. Por eso es que es tan salado y amargado. Sin embargo, el mar de Galilea corre y nutre las aguas del río Jordán. Piensa en los demás, no en ti mismo.
Se pudiera decir que en muchísimas ocasiones uno entra en depresiones y en ansiedades porque esta enamorado y casado consigo mismo (el/ella es el centro del universo) y la interacción con el prójimo es mínima y condicional a tus necesidades. Entonces, como el agua que no corre se estanca y se pudre, finalmente uno termina tomándose su propia amargura, su soledad, sus miedos y sus preocupaciones. De lo contrario, la persona que se relaciona, participa y se ocupa de otros es como el agua que corre y genera vida en sus orillas. Rara vez está triste. Saliéndose uno de si mismo es que uno encuentra sentido a su dolor y sanación.
El padre Viscaino, director del SEPI, dijo en un Retiro que el amor es el otro. Otra forma de decirlo sería: “que tus aguas corran hacia el prójimo.” Salte de tu propio altar donde sacrificas día a día tu desgracia y comienza a ofrecer tu vida a otros. Comienza a combatir tu egoísmo y estrechar la mano a tu prójimo aunque no tengas ganas, aunque tu enfermedad parezca impedirlo, aunque creas que el necesitado eres tú. Si quieres sanarte, debes hacerle la lucha a tu encerramiento en ti mismo, a tu egoísmo. Este es el antídoto a tu dolor, el remedio a tu enfermedad.
Yo se que lo menos que te esperabas es encontrarte con tu propia verdad, con tu propio egoísmo. Y menos que fuera yo el que te confrontara porque a nadie le gusta que le señalen las faltas y menos en un momento de dolor. Hasta parece una cosa insensible de mi parte pero te digo que no lo es. Era y es necesario que lo escuches porque la verdad es lo único que te hará libre. “Así conocerán la verdad y la verdad los hará libres.” (Jn. 8:32)
¿Qué puedes hacer? Es muy fácil. Desde tu cama, comienza hacer algo. Escríbele a algún amigo que hace rato que no ves. Llama a tus seres queridos y diles lo agradecida que estas por su preocupación y cariño. No desperdicies ninguna oportunidad de hacer algo. Esto mantendrá tu mente enfocada en lo que estas haciendo (ayuda a mami/abuelita a balancear la chequera, llama a algún familiar y ofrécete a ayudarlo en las cosas que necesite y que tu puedas hacer desde la cama como llamadas por teléfono. Lee libros buenos y la Biblia—trata de aprenderte uno o dos párrafos de un escrito favorito, mira programas instructivos, toma apuntes y luego compártelos por teléfono, llama a un amigo y ora con él o por él, envuelve regalitos para los que te han ayudado, escríbeles una cartica, consigue una lista de las personas que necesitan oración y reza siete veces al día por ellos, piensa en todo lo que podrás hacer cuando te sanes por tu prójimo, crea una agenda, ofrece tu dolor, etc). La idea es que te olvides de ti y pienses en el otro.
¿Qué te parece? ¿Por qué no pruebas mi consejo? Después de todo, yo no te pido lo imposible. Ni tampoco te pido que abandones las recomendaciones o tratamientos profesionales. Sólo te pido que te abras a tu prójimo y que dejes de pensar solo en ti. ¿Qué dices, te animas?
Oración
Señor, ayúdame a ocuparme de mi hermano porque ocupándome de sus necesidades es que tu te ocuparás de las mías. Envía tu gracia y tu amor para llenarme del mismo y vivir siempre lo que dice la canción “Amar es entregarse...olvidándose de si...buscando lo que al otro, pueda hacer feliz...” Amen.
Gaudium ET Spes #24 “El hombre solamente se puede encontrar a si mismo a travez de su propia y sincera entrega.”
Juan Pablo II
Disclaimer: Esta información es verificada pero no garantizada. No es la intención del grupo que sea usada como base para un diagnostico o decisión sino que son consejos a considerar. Jóvenes Voceros de Cristo, sus lideres, ni la Iglesia de St. Agatha se responsabilizan por el mal manejo de la misma. Es exclusivamente responsabilidad del lector su buen uso. |
|
| Last Updated ( Monday, 19 May 2008 ) |
| < Prev | Next > |
|---|


