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El pecado... fuerza destructora que arrasa con todo en su paso PDF Print E-mail
Written by Carlos Coello   
Monday, 03 April 2006

  Jesús, como gran maestro y experto pedagógico, utilizo muchos factores de la naturaleza como el trigo, la imagen de la oveja, el águila, el agua, el mar, el león, los lirios de los campos entre otros para comunicar un mensaje profundo en términos simples y que estuviera al alcance de todos. Esto se ejemplifico en las parábolas y en sus discursos. Por esta razón y siguiendo su ejemplo, me gustaría también expresar con una comparación natural el devastador efecto del pecado. Y como nosotros venimos de Centro y Sur América, y hoy residimos en la Florida, que mejor ejemplo que el uso de la imagen de un huracán para comunicar los efectos del pecado.


Uso esta analogía porque el que mas o el que menos puede comprender que es un huracán. Pero, ojo, el pecado no es cualquier tipo de huracán. El pecado es un huracán de categoría 10. Por eso, ¿estas tu preparado para enfrentar las bandas de tentaciones que nos presenta Satanás? ¿Puedes tu sobrevivir las lluvias torrenciales de este fenómeno en tu alma? En caso que no sepas, no te preocupes. Hoy aprenderás a como evacuar tu alma en una forma efectiva ante dicha amenaza.......

 
            El pecado esta siempre en nuestras narices. Es mas, cada uno de nosotros peca mas 10 veces al día. La Biblia dice que el justo peca hasta 7 veces en el día. Y quien de nosotros se puede considerar justo. Yo por lo menos no.
El pecado es una muralla entre nosotros y Dios. Y en estado de pecado, nada funciona bien. Todo se convierte en apariencias. Sonríes pero estas triste. Bailas pero eres infeliz. Te vistes de blanco pero estas negro por dentro. Y aun más, su efecto más devastador lo vemos en nuestra alma porque poco a poco nos aleja de la fuente de amor y de vida y comenzamos a reducirnos a miseria. Eso es si estamos hablando de mentir, evadir responsabilidades o el criticar. Porque si estamos hablando de pecado mortal como dejar de ir a misa el domingo, abortar, infidelidad o adulterio el efecto es peor. Inmediatamente quedas separado de la gracia de Dios y se produce una ruptura en la relación amistosa con tu Señor y creador.
La cosa es seria. Tu vida espiritual depende de la libertad de esta fuerza. Entonces veamos como funciona. Como ya les mencione, comparemos su efecto y dinámica con un fenómeno natural- un huracán.
El huracán es una masa de aire circular que viaja en contra de las manecillas del reloj. Se puede formar lo mismo al norte como al sur del Ecuador. Y se nutren de las aguas calientes. El huracán avanza en tres movimientos. Primero se aproximan las bandas de vientos con lluvias torrenciales que bordean la parte exterior delantera del ojo. Luego pasa el ojo y trae consigo una supuesta tranquilidad. Y mas tarde pasan las últimas bandas de viento con lluvias torrenciales. Así en ese mismo orden trabaja el pecado, la distorsión del rostro de la realidad.
Los primeros vientos traen inquietud, tentación, seducción, placeres que tienen el potencial de inundar el alma hasta cubrirla por completo. Cuando sucumbimos a estos primeros vientos, la fuerza del pecado se arraiga en forma de tormentas más fuertes y destructoras. Todo comienza a tambalear. Las paredes, símbolo de fe de nuestra alma, se caen. Los techos (capacidad de razonar) se desprenden con la fuerza de los vientos del relativismo. Se caen los tendidos eléctricos y nos quedamos sin la luz de Cristo. La comida escasea.
Ya no hay motivación para ir y recibir el cuerpo y la sangre de Cristo. Se agota el agua de vida y solo nos queda la opción de beber el agua contaminada del mundo. Quedamos incomunicados con nuestros hermanos de la fe. Ya no asistimos al grupo o a misa diaria. Y llega el momento que no tenemos otra opción que esperar a que las cosas se normalicen mientras esperamos presos en las rejas de nuestra prisión. Y entonces, de pronto viene una calma. Creemos que ya todo ha pasado. Ya no se sienten los vientos tan fuertes. Hay claridad y pensamos que lo peor ya paso. ¡Que mentira! ¡Que desinformación! Se nos olvida que la aparente calma es producto de la caída, hemos sucumbido a la tentación, estamos en pecado. Por eso es que ya no hay inquietud ni agitación, ambas productos de un alma guerrera que estaba combatiendo la tentación.
Ya que caísteis no hay inquietud. Y entonces comienzas a acostumbrarte. Cuando de repente el alma es abatida de nuevo por los últimos vientos de las últimas bandas de desesperación y de las lluvias torrenciales llamadas profunda depresión y desilusión, ambas dejando la inundación mayor.
Al día siguiente, te encuentras con una realidad diferente. Ya tu alma no es la misma. Solo queda la armadura de tu felicidad en pie. Todas esas virtudes que cultivastes hasta ayer descansan rotas en el suelo de la vida. Perdisteis amigos y hermanos en la fe. Estas hambriento y no tienes comida (comunión con los demás). Solo ha quedado en tu presencia el cuerpo muerto de lo que fuisteis ayer. Y entonces te sientas y miras hacia todos lados con la pregunta en la mente ¿Ahora, que puedo hacer?
Que bueno que por lo menos preguntas porque tu respuesta no esta mas lejos que la terminación de tu propia nariz. Y no es complicada sino que es más fácil de lo que te imaginas.
 
Como prevenir desastres
 
Ante toda tormenta las autoridades pertinentes diseñan un plan llamado evacuación. Por dos mil años la Iglesia Católicas nos ha presentado ese plan de evacuación pero nosotros hemos decidido ignorarlo. No en valde casi siempre somos embestidos por catástrofes en nuestras vidas. Y es lógico- si te dicen que debes abandonar el estilo de vida o los cayos de la Florida porque tu vida peligra, hazlo. Toma el camino de la virtud y ve hacia la zona designada-grupo de oración, tu Iglesia Católica cercana, grupo Voceros de Cristo, etc. ¡Seguir las instrucciones salva almas!
Ahora, en caso que no te de tiempo a evacuar, existen otras medidas para minimizar los daños. Asegurate que los shutters= tus pestañas u oídos estén cerrados ante escenas inadecuadas o lenguaje indecente, chismes, etc. Asegurate que la puerta de tu corazón este cerrada a todas las relaciones dañinas. Asegurate que las ventanas del alma estén protegidas con el tape de la oración. Ten muchas velas con la luz de Cristo y baterías cargadas con el Espíritu Santo. También necesitas un first-aid kit que tenga Biblia, el catecismo, libros instructivos, un rosario, obediencia y los diez mandamientos entre otros recursos. Y desde que comience la tormenta, no entres en tu closet o debajo de un marco de puerta sino que entra en tu cuarto y cierra la puerta y reza que tu Dios que esta en lo secreto te escuchara en la hora de tribulación.
Como puedes ver, son planes bien prácticos pero siempre la mejor forma es estar preparado o prevenir. Por eso, conoce como este fenómeno actúa en tu vida. Como se puede debilitar y evadir porque aunque la tentación siempre va ha estar presente al igual que el huracán que es inevitable, nuestro respuesta ante dicho fenomeno si  es controlable.
Conoce también su dinámica. El huracán/pecado se nutre de las aguas calientes-desesperación, baja autoestima, falta de seguridad, carencia de amor fraterno, falta de fe, falta de caridad, ignorancia, rebeldía, violencia, vida fácil, materialismo, pornografía entre otros. Por eso, hay que cortarle la fuente de energía y orar para qué choque con las montanas de fe, de fidelidad, de coraje, disciplina, virtudes y deseo de vencer que forman la tierra que lo debilita. Como el huracán no puede subir porque mientras mas arriba lleva sus vientos mas frío es el aire y por ende se debilita, entonces hagamos como Moisés y subamos la montaña para escapar su azote. Debemos elevar bien alto nuestros pensamientos hacia el cielo, levantar nuestras oraciones, nuestras inquietudes, nuestras preocupaciones, comportamiento, sueños, necesidades, talentos, generosidad para que no sean arrebatadas de nuestras vidas. Mientras mas arriba subamos, mientras más cerca de Jesús estemos, menos nos afectaran sus vientos.
Y aunque siempre causará algún desastre, recuerda que la cruz roja (la cruz de Jesús) te ayudara en la recuperación y normalización de tu vida. Después de todo, detrás de toda tormenta viene la calma y el tiempo de reconstrucción. Entonces, aprovecha y reconstruye tu vida en el sacramento de la reconciliación. Levanta la nueva casa sobre la verdad y la virtud. Y en vez de seguir asegurándola con Allstate, asegurala con Jesús. 
Seamos inteligentes y vivamos bajo la protección del altísimo. El pecado solo deja destrucción en su paso.
 
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