|
Juan Pablo II se esmero en servir a
Jesús con amor, amor que recibía en
su encuentro diario con El. Y fue
precisamente la dinámica, fuente de
misericordia, acción redentora y
santificadora de este amor el cual
nos quizo dejar como testamento
grabado en esta encíclica donde
guiado por la inspiración divina
tejió un mantel transparente para
cubrir la mesa celestial donde se
ofrece día a día el mismo sacrificio
singular-el cordero de Dios que
quita los pecados del mundo. Por
eso, al igual que Juan Pablo II, son
mis mayores deseos que acojas
nuestra exhortación de adoración
ante este gran misterio de
misericordia. Y te aconsejamos el
comienzo en la contemplación del
mismo.
El Titán de nuestros tiempos
comienza su encíclica subrayando la
manifestación de este sacramento
como misterio de fe, algo que escapa
los radales de nuestro cinco
sentidos. Luego deja que el apóstol
Pablo nos coloque en medio de su
plenitud, en la cruz, y que nos
exponga a su divino enlace con la
pasión y su muerte. Esta es la
re-presentación sacramental que
nosotros vivimos todos los días en
la misa. <>
(Ecclesia de Eucaristía, pg.17).
Prosiguiendo, la eucaristía es un
regalo del Padre pero no es un
regalo cualquiera. Es el regalo por
excelencia ya que Jesús mismo se
entrega completamente por nosotros y
no regresa al padre hasta no haberse
asegurado que nosotros pudiéramos
compartir y tomar parte en el mismo.
No es un Dios lejano como no
los pintan. Nuestro Dios es un Dios
accesible.
Aun más, sin este sacrificio
estaríamos en grave problema. Este
sacrificio encierra la ofrenda
perfecta al padre: creación,
redención y santificación.
Reacuérdense que antes, en el
antiguo testamento, el pueblo de
Israel ofrecía un cordero para el
perdón de los pecados pero este
cordero ni su sangre tenia ningún
poder y llegó un punto en que no
agradaba al padre “sacrificios ni
ofrenda quiero de este pueblo”.
Gracias a Jesús, la situación
cambió. Jesús es ahora el nuevo
sacrificio que siempre agrada y
agradará al Padre. Y claro, aquí
también entramos nosotros quienes
somos llamados a ser ofrendas de
amor también ante el prójimo y ante
el padre. <se
ofrecen a ellos mismo junto a el”
así lo explica el documento Lumen
Gentium sobre la constitución
dogmática de la Iglesia (pg. 21).
La eucaristía no solo hace presente
al misterio de la pasión y muerte de
Jesús pero también al misterio de la
resurrección. Para que Jesús sea el
pan vivo o el pan de vida tiene que
haber resurrección primero. En otras
palabras, cada vez que consumes su
cuerpo consumes la posibilidad de
experimentar dolor, muerte por
confesar tu fe en Cristo, y
resurrección de tu alma muerta por
pecados anteriores.
Miren lo que dice San
Ambrosio << Hoy Cristo es nuestro,
sin embargo cada día el vuelve a
resucitar por ti denuevo>> (pg. 21)
Entrando en materia un poco mas
fuerte, ¿Como es posible que Jesús
este presente bajo las especies de
pan y vino? Gracias a la
transubstansancion. Esto es un
misterio y es mejor hacer lo que
dice el doctor de la Iglesia San
Cirilo de Jerusalén,
así exhorta el papa. Dijo el
Santo doctor que es la fe lo que nos
asegura y nos ayuda ha aceptar este
misterio tan profundo como también
lo hacen las palabras claras de
nuestro amadísimo Señor Jesucristo.
La eucaristía también es un
verdadero banquete en el cual
nuestra comida espiritual es Cristo.
Y ojo porque esto no es
metafóricamente hablando. Jesús en
Juan 6:53 dice <<
En verdad
les digo: sino comen la
carne del hijo del hombre, y no
beben su sangre no viven de verdad.
>> La frase,
en verdad,
significa eso mismo. Que es la
presencia real de Cristo. Es mas,
¿ustedes alguna vez se han
preguntado porque se dice que es la
presencia real? Porque es en el
sacramento eucarístico
solamente donde
nosotros podemos recibir la persona
de Cristo en su entereza: cuerpo,
sangre, alma, y divinidad de nuestro
amadísimo Señor Jesucristo. También,
miren que curioso. Cuando nosotros
consumimos la eucaristía también
recibimos un incremento del Espíritu
Santo en nuestra vida porque al
Jesús llamar a <>
(pg. 24).
Otro aspecto de la eucaristía es su
condición de plegaria de una gloria
futura. Decimos en misa hasta que
Jesús regrese en su gloria. En otras
palabras, ya de cierta manera, la
eucaristía nos envuelve en una vida
eterna que alcanzara su plenitud
cuando Jesús venga. <>
(Jn 6:54) Fíjense que el verbo es
vive
presente. También se puede decir que
la eucaristía es <>
porque nuestra resurrección corporal
también esta incluida aquí (pg. 25).
Tu ticket es la eucaristía.
Por eso, te exhorto a olvidarte de
cuanto vas a vivir o durar porque ya
esta escrito-una
eternidad. Preocúpate más
bien por comer en el banquete de la
juventud eterna, comida que contiene
la proteína más pura para los
músculos de tu alma y para la
condición de tu salvación. Y bebe
solamente de las aguas de su fuente,
aguas de vida. Rejuvenece tu cuerpo
con Jesús aquí y ahora y en la
resurrección. |