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La santidad de vida en el diario existir Part II

     

Written by Autor desconocido   

Saturday, 11 November 2006

                        (...Escrito extraido de un correo electronico cortesia de Jaime...)
                                      (Este escrito es la continuacion de la Part I)

                Así que la santidad personal es un ideal que todos los días hay que estar trabajando, hay que está renovando, mientras la vida dure. La santidad que se vive en cada momento de la existencia siempre estará en referencia con la plenitud a la que está constitutivamente orienta: "sed perfectos como mi padre es perfecto" (Mt 5, 48).
                Aquí ya podemos llegar a una primera conclusión: el crecimiento de la vida cristiana es una realidad que se nos impone moralmente los bautizados; es decir, estamos obligados a atenderla. No es posible ser cristiano y no querer crecer en santidad.

Atender la santidad la podemos simplificar en un ejemplo: la vida cristiana es como una mesa de tres patas que necesita de las tres para sostenerse. Una pata consistiría en la vida de piedad (oración y sacramentos); otra pata se refiere a la vida de estudio (meditación de la palabra de Dios, cursos, enseñanza cristiana, etc.); y la última pata se refiere a la vida de acción (testimonio de vida en lo cotidiano, apostolado, etc.).

Adviértase que dicho crecimiento debe ser integral. Debes poder decir : "soy una criatura nueva en Cristo y debo ir transformándome en mi totalidad de manera gradual: toda mi persona - mi sentimientos, mi voluntad, mis pensamientos, mis criterios, hasta mi inconsciente. Todo debe quedar bajo el influjo de Cristo. Si soy hijo de Dios y hermano de Cristo, debo luchar por ser cada día más coherente en mi manera de pensar, de sentir y de actuar”.

Es unidos a Cristo que nos sentimos impulsados a vivir de manera coherente en todas las dimensiones y circunstancias de nuestra vida. No se tratara de querer ser bueno para alcanzar a Cristo, sino de vivir unidos a Cristo para ser buenos.

Otro aspecto que no se debe descuidar en la vida de santidad es que resulta imposible crecer espiritualmente en un individualismo cerrado. La vida cristiana exige vivirla en comunidad, crecer con los demás, apoyarse unos a otros y brindar mi apoyo a los que están junto a mí. Es una vida compartida, solidaria, comunicada y comunitaria.

Ser santo, además, implica no sentirse santo, sino reconocer mi condición de pecador para que, con ayuda de la gracia, me decida vivir inspirado en el ideal de santidad.

Soy un luchador, alguien que se está esforzando, está caminando. Al respecto es completamente equivocada la idea de aquellas personas que exigen a quien va a la iglesia que sea perfecto. Me he topado muy seguido con personas que critican a quienes se acercan a Dios diciéndoles frases hirientes como la siguiente: "¡Uy mira cómo te portas y eso que vas a la iglesia!". O hay otros que quieren justificar su descuido, su ausencia de las cosas de Dios remachando alguna conducta equivocada en aquel familiar o amigo que si se acerca a Dios. Esto contiene un sutil pero poderoso mecanismo psicológico de defensa. Algo así como: “Tu, que vas a la Iglesia debes portarte 100 % bien, mientras que yo, que no voy a la Iglesia tengo derecho a portarme mal”.

Quizás lo que muchos no hemos alcanzado a entender es que la gente no va a la Iglesia porque es buena sino porque está luchando para serlo. Y luchar por ser mejor con medios legítimos es un derecho que todo ser humano tiene. Es como si a un estudiante de medicina se le exigiera ser un perfecto médico durante su época de aprendizaje. Esto sería incoherente y falto de respeto y realismo.

El cristiano, en su afán de ser santo, está siempre en actitud humilde de conversión, de cambio. Él sabe que siempre habrá algo qué transformar, qué mejorar. Y se sabe frágil y susceptible de caídas y retrocesos. Pero eso no lo desanima ya que es consciente de contar siempre con Cristo. Su lema es: "el peregrino está expuesto al polvo del camino".

Es de suma importancia poner bien en claro que quien quiere emprender la vida de santidad, es decir, quién quiere crecer en su vida cristiana debe aceptar el esfuerzo y la lucha constante. Debe rechazar la mediocridad, la superficialidad, el simplismo y la comodidad. En la tradición cristiana existe una palabra que nos habla del esfuerzo indispensable en la búsqueda de la perfección cristiana. Dicha palabra es "ascesis" que significa ejercicio, disciplina, esfuerzo continuo.
                                                                                                                             

En la fe significa el conjunto de esfuerzos mediante los cuales se quiere progresar en la vida moral y religiosa; y refiriéndose la vida cristiana, incluye todos los esfuerzos orientados a obtener la perfección cristiana.

Ahora, no es posible hablar de un ideal, de un proyecto, de una meta como es la santidad sin plantear el cómo llegar a realizar dicho ideal. Por eso es imprescindible hablar de los medios concretos de santificación o corremos el riesgo de que todo quede en puras palabras o en un ideal irrealizable; y si algo nos ha enseñado el cristianismo es a llevar a cabo la palabra de Dios, a ponerla en práctica para acreditarle el valor que tiene. Sobre los medios los invito revisar los dos primeros temas en donde se plantea esto de manera clara.

Deseo finalizar esta reflexión volviendo al principio. Allí se dijo que ser santo es ser alegre, lo cual no implica la negación de la visita del sufrimiento y el dolor, que son parte de la vida del hombre. Sólo que nunca será lo mismo sufrir con Cristo que sufrir sólo, ya que con Cristo el sufrimiento adquiere un rico significado (me permite ser solidario con la salvación del mundo) mientras que el sufrimiento sin Cristo es abatimiento, desolación, fracaso y capitulación.

Ser santo, en una palabra es el deseo de vivir plenamente la vida humana que Dios nos dio para poder alcanzarlo a Él de manera total. 

Hay una sola pregunta:  

                      La verdad, ¿Quieres o no quieres ser santo?

 
 
 

    


 


 

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