Cada vez que comienza un
nuevo año, muchas son las
metas que nos proponemos.
Unos quieren bajar de peso,
otros se esfuerzan por lucir
más esbeltos. Este es el
mejor tiempo para comprar
acciones en Bally Total
Fitness porque una de las
metas mas deseadas es perder
X cantidad de peso. La
guerra en contra de las
calorías comienza. Por otro
lado, el pobre se propone
volverse rico. El rico tener
más dinero. El estudiante
regresa a la escuela y si
está en secundaria o en high
school, se concentra más en
los estudios porque el fin
de curso se le viene encima.
El joven universitario
comienza otro trimestre y
prepara todo para lograr
notas sobresalientes. Y
otros como diría Marc
Anthony se van “a regalar un
cariño nuevo.”
Como ven, todos tienen una
agenda diferente. ¡Mas sin
embargo, quién se propondrá la
meta más importante! Decirle a
Jesús que desde hoy caminaré más
cerca de ti y seré este año un
mejor amigo. Quiero decirte que
entiendo tus necesidades y tus
intereses. No hay nada malo en
querer superarte en la vida. No
hay nada malo en querer perder
unas libras y verte mejor.
Tampoco hay nada malo en
estudiar para sacar buenas notas.
Lo que es preocupante es
el orden que lleve tu agenda.
Partamos de un punto en el cual
estamos de acuerdo. Todos
queremos alcanzar el éxito. Esa
es nuestra motivación. Ahora, si
te vas a lanzar con furia para
alcanzar tus metas, hazlo bien
porque la gran mayoría después
de 2 meses fracasa. De acuerdo a
las estadísticas, 90% no cumple
con lo propuesto (ABC News). Mi
misión no consiste en hablarles
del por qué estas personas no
las cumplen sino que hoy les
quiero regalar dos principios
claves para que se cumplan tus
metas este año. ¡Listos! El que
tenga oídos que escuche.
Primer consejo: “Por lo
tanto, busquen primero el reino
de Dios y esas cosas vendrán por
añadidura.” Mat. 6,33.
Hoy vivimos en el mundo de las
garantías. El carro, por ejemplo,
viene con su garantía. Eso es lo
que engancha a mucha gente. Pero
sabías que la palabra de Dios
también trae su garantía. Si te
propusieras buscar su reino
primero, todo las demás cosas se
te darán por añadidura. ¿Saben
por que Jesús nos invita a este
principio? Porque El sabe que si
nos concentramos en nuestras
metas primero, perdemos su
presencia de vista y terminamos
siendo esclavos de estas metas y
al final nos da lo mismo 8 que
80.
El segundo principio es no te
hagas tesoros en la tierra.
Muchos tenemos la tendencia de
comenzar bien pero a mitad de
camino nos salimos de la
guardarraya. El Señor nos
bendice y nos quedamos con las
bendiciones. Por eso, una vez
que comiences a buscar el reino
de Dios y el Señor te bendiga
hasta el punto que digas “Señor
yo no te pedí tanto,” entonces
recíbelo todo con carácter
devolutivo y sin apego.
Inviértelo en los necesitados,
en la Iglesia, en donde haya
necesidad, donde ni la polilla
ni el gusano se lo comerán.
Sigue estos dos principios y
verás un cambio en tu vida. El
Señor se complace en darle a sus
hijos, sólo tienes que buscar e
invertir donde la recompensa es
infinita y abundante. Si quieres
ser rico, da y recibirás el 100
por 1 hasta el punto de no
necesitar nada más. Crees que el
salmista por gusto dijo, “El
Señor es mi pastor nada me
falta.” Porque rico no es el que
tiene más sino el que menos
necesita. ¿Quieres graduarte con
grados excelentes y conseguir un
buen trabajo? El Señor te dará
sabiduría para que lo logres.
¿Quieres conseguir un cariño
nuevo? Te asombrarás como no te
faltarán pretendientes cuando tu
corazón se llene del amor de
Cristo. Como imán atraerás a
muchas muchachas/os. Porque
dirán yo quiero de lo que
el/ella tiene, esa felicidad y
sus tantas bendiciones. ¿Quieres
lucir mejor, más joven? El Señor
te ungirá y tu rostro brillará
como el de Moisés.
Como ves, no es tan difícil.
Sólo necesitas disciplina y
enfoque. ¿Estás listo? Entonces,
escoge bien y no pongas a Dios
al final de tu lista o en el
segundo lugar porque te va a
salir todo mal. Esto te lo
garantizo.
Ahora comienza y dile, “Señor,
mi pasado es pasado. Y mi futuro
no existe. Sólo mi presente me
preocupa. Tómalo en tus manos
para que sea exitoso de acuerdo
a tu voluntad. Déjame ser tu
amigo. Muéstrame tu reino,
Señor. Amén”
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