|
Debido a que vivimos en un mundo
muy competitivo, materialista,
ego-céntrico, e individualista,
todos andamos en una carrera
contra reloj. Todos queremos
alcanzar la misma meta: el éxito
aunque esto implique sacrificar
relaciones amorosas, familiares
y amistosas.
Y no solo tenemos sed de un
título o de bienes materiales
sino que, también tenemos una
gran ansiedad por estar siempre
haciendo algo...enviando text
messages, revisando el celular
constantemente o el correo
electrónico, escuchando el Ipod,
divirtiéndonos, etc. En la
mentalidad de la sociedad
moderna, si no estás ocupado en
algo, si no estás haciendo algo,
no estás en nada...te
estás perdiendo toda la acción...no
eres parte del grupo popular...
no eres parte de la masa exitosa.
Y por supuesto que para lograr
éxito en la vida o para tener
bienes materiales, hay que
sacrificar algo y ese algo es en
muchas ocasiones
nuestro tiempo. Es
precisamente por eso que la
frase “No tengo tiempo” se ha
convertido en una de las frases
más populares hoy en día. Hasta
los niños ya te responden con
esa misma famosa expresión.
Ahora bien, no hay nada malo en
que aloquemos parte de nuestro
tiempo para alcanzar nuestros
sueños. Hay que dedicarle tiempo
a nuestra carrera, a nuestros
estudios, a nuestro trabajo y a
nuestras metas personales. El
problema comienza cuando
todo
nuestro tiempo lo invertimos
solamente
en nuestras metas
personales. El problema yace en
esos múltiples momentos en que,
el prójimo que vemos y a Dios
que no vemos, pasan por
desapercibidos en nuestra
agenda.
“Mientras iban caminando,
Jesús entró en un pueblo, y una
mujer, llamada Marta, lo recibió
en su casa. Tenía Marta una
hermana llamada María que,
sentada a los pies del Señor,
escuchaba su palabra. Marta, en
cambio, estaba atareada
con todo el servicio de la casa;
así que se acercó a Jesús y le
dijo: -Señor, ¿no te importa que
mi hermana me deje sola para
servir? Dile que ayude. Pero el
Señor le contestó: -Marta,
Marta, andas inquieta y
preocupada por muchas cosas,
cuando en realidad una
sola es necesaria.
María ha elegido la
mejor parte, y nadie se la
quitará.” (Lc.
10:38-42)
Yo nunca había entendido esta
lectura a plenitud. Sabía que
Señor es justo pero no entendía
por qué si Marta estaba dedicada
a las labores de servicio, de
mantener la casa bonita, el
lugar organizado y la cocina
lista para los apóstoles como
muchos de nosotros, su
dedicación fue su señalamiento.
Fue durante una homilía que el
entendí. Contaba el sacerdote
que antes de la misa, había
saludado a un feligrés y cuando
le había sugerido que se quedara
para participar en la cena del
Señor, la respuesta suya fue: “Padre
en este momento no tengo
tiempo. Tengo muchas cosas
que hacer.” Y yo estoy
seguro que ella dijo la verdad
porque hoy en día casi todo el
mundo vive bajo el yugo de los
tres times o tiempos. Tenemos
un part-time, un full-time y un
no-time. ¿Así quién va a
tener tiempo, verdad? No tenemos
tiempo para lo más importante en
la vida-Dios.
Y así era Marta. Estaba más
interesada en llevar a cabo su
agenda personal que en escuchar
las palabras de vida, la palabra
que produce organización y da
tiempo en abundancia en nuestras
vidas. Marta no entendía que hay
un tiempo para cada cosa, que
hay un tiempo para sembrar y un
tiempo para recoger...un tiempo
para llorar y un tiempo para
reír...un tiempo para dormir y
otro para trabajar. (Ecle.3:2)
Pero Marta no es la única
persona. ¿Cuántos de nosotros
nos asemejamos a Marta? ¿Cuántos
de nosotros nos enfocamos tanto
en nuestras metas personales,
aun por nobles que sean, que
terminamos abandonando a
nuestros amigos, a aquellos que
decimos querer? Ni siquiera nos
preocupa si están bien o mal. Lo
único que nos interesa es que
nos estén saliendo nuestras
cosas bien. ¿Cuántos de nosotros
por estar enfocados en nuestros
proyectos olvidamos llamar a tío
o abuela, a papi o al primo? ¿A
cuántos de nosotros nos importa
la vida del otro pero…no ahora
porque no tenemos
tiempo? Y yo no se
si ustedes lo han notado pero
siempre el más afectado en todo
esto del “no tengo
tiempo” es el Señor
y todo lo relacionado a
construir Su Iglesia. Es
como si todo lo relacionado a
Cristo se convirtiera en un
obstáculo, en un estorbo, en una
amenaza a nuestro éxito, algo
fastidioso, intrometido, etc.
Por ejemplo:
Semanas de prueba en la
escuela: Dejo de ir
al grupo, no contesto el
celular.
Overtime en el trabajo.
Dejo de ayudar en
la Iglesia
Visita de un
amigo/familiar. No
voy a misa
Apurado.
Unahora en misa es mas que
suficiente sino ya eso es
fanatismo.
Novio/a.
Conmigo no cuentes..
Y tal vez nos creemos que por
echar a un lado al Señor o a
nuestros amigos o familiares
vamos a tener más tiempo y es
ahí que cometemos el más grave
error. Es como el padre o madre
que se mata trabajando para
darle cosas materiales a su hijo
y luego el hijo se convierte en
un joven rebelde, ingresa en las
gangas, usa drogas/substancias
indebidas, fracasa en la
escuela, etc. No en balde Martín
Valverde dice que el tiempo que
no le dediques a tus hijos
te lo quitarán
luego. Lo mismo pasa con
nosotros. El tiempo que no le
dediques al Señor hoy lo tendrás
que emplear mañana arreglando el
desastre de tu vida.
Escoge: o se lo
entregas al Señor o se lo
entregas a Satanás. Satanás es
como las agencias de “Cash your
Check Fast” pero luego hay que
pagar y bien caro con el
interés. Dios comienza a
bendecirte desde el momento que
le entregas tu tiempo.
Por eso, si no tienes tiempo
para tus amigos, mañana tendrás
amigos que tampoco tendrán
tiempo para ti y terminarás
sólo. Si no te interesas por los
demás, nadie más se interesara
por ti.
Hermanos, siempre es de sabio
rectificar. Te invito a que
comiences hoy. Comienza a
dedicarle tiempo a lo noble, a
lo importante, a Dios primero, a
tu familia y a tus amigos. En lo
referente a Dios, comparte con
Él mediante la oración diaria y
la participación en tu grupo o
comunidad. Llama a tus
familiares e interésate por su
salud, por su bienestar.
Invierte tiempo en reconocer sus
aportes en tu vida, sus
ejemplos, sus consejos y
agradécelo porque lo que no
hagas hoy con alegría lo harás
mañana en medio de dolor.
Yo se que todos estamos
ocupados. Que la agenda está
full. Pero ten cuidado de cuan
ocupado estés. Decía una persona
que “busy”
significa BeingUnderSatanYoke.
Se puede estar ocupado en las
metas personales pero también es
necesario que inviertas parte de
tu tiempo sabiamente. Nunca es
tarde para cambiar. Por eso te
invito a que cambies la frase “No
tengo tiempo” por la
frase “qué puedo hacer
por ti.” Amen.
|