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¡Atrévete a ser feliz! Parte 2
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Written by
Carlos Coello |
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Thursday, 14 June 2007 |
¡Seguramente te has preguntado
en algún momento de tu vida si
existe la verdadera felicidad! ¿Cómo
es? ¿Se asemejará a la
experiencia vivida en el paraíso
por Adán y Eva? ¿Será un lugar o
un estado emocional como nos lo
pinta Hollywood? ¿Se puede
comprar? ¿Consistirá en
encontrar la persona, el trabajo,
la carrera, la vecindad, el
amigo, las vacaciones, el país,
la familia, la escuela, o la
casa perfecta?
Todas son preguntas humanas
legítimas que demandan una
respuesta.
1. No
existe la felicidad perfecta
Lo
que quiero comunicar es lo
siguiente. La mayoría de las
personas sueñan con una ilusión.
Creen que van a encontrar un
paraíso físico igual que el del
libro de génesis. Creen que la
felicidad consiste en encontrar
la persona perfecta, la cual por
cierto no existe
tampoco. Como no existe el
trabajo perfecto, ni la familia
perfecta, ni los niños
perfectos. Ni tampoco se
adquiere echando una oración en
una de las máquinas o
dispensarios del cielo y luego
de apretar el botón rojo una
cajita con la felicidad perfecta
aparecerá.
Ahora, permíteme corroborarlo
con la palabra de Dios. En el
libro del Eclesiástico dice: <<
Un penoso trajín ha sido
impuesto a todos los hombres, un
pesado yugo agobia a los hijos
de Adán, desde el día en que
salen del seno materno hasta
aquel en que vuelven a la madre
tierra. El objeto de sus
reflexiones, su temor íntimo es
la perspectiva continua del día
de su muerte. Desde el que se
sienta glorioso en su trono
hasta el pobre sentado en tierra
y ceniza, desde el que lleva
púrpura y corona hasta el que
viste paño ordinario, no hay mas
que ira, envidia, turbación,
inquietud, temor de la muerte,
rivalidades y querellas. Y en la
hora en que descansan, el sueño
de la noche no hace sino cambiar
las preocupaciones: apenas
encuentran el descanso cuando,
en seguida, como en pleno día,
están agitados en su sueño por
pesadillas, como un fugitivo del
campo de batalla. En el momento
de volver a su tarea, se
despiertan maravillados de lo
infundado de sus temores. Para
toda criatura, desde el hombre
al animal, pero mucho más
(otra traducción tiene
siete veces más) para los
pecadores: muerte, sangre,
disputas y guerras, desgracias,
hambre, destrucciones,
calamidad.>> (Ecle. 40:1-9).
¿Fuertes
palabras, verdad? Fíjense que en
ningún momento se menciona nada
que suene o se parezca a la
felicidad perfecta. Al contrario,
todo son descripciones de lo que
le espera a todo ser humano.
Suena más como falta de la misma.
Y ojo, al pecador o sea
a la persona que camina de
espaldas a Dios le va peor,
siete veces más. Traducido a lo
cubano “le va de mal en peor”.
Pero a pesar de lo escrito
anteriormente, alégrate porque
existe la felicidad y pronto
tendrás la oportunidad de
comenzar a caminar por sus
caminos estrechos pero saturados
de bendiciones. Y aun más, está
al alcance de todo ser humano.
Ah, y sabías que dicha felicidad
no tiene límites, ni paga
impuestos, ni se gasta, ni paga
renta, ni seguro, y es para
siempre!!!!
Claro, todo lo bueno demanda
sacrificio pero me refiero a un
sacrificio factible. Es más,
sólo tienes que escribir en el
cheque en blanco que te da Dios,
“Si.”
Ahora, si te ha quedado claro lo
siguiente: que “La felicidad
perfecta no existe,” entonces
procedamos.
2.
La felicidad es una elección
personal.
En
breves minutos podrás ver su
definición y hasta te la puedes
aprender de memoria pero si no
eliges ser feliz, jamás lo
serás. Este es el segundo
principio de vida.
El
adicto a la droga, el mujeriego,
el infiel, el ladrón, el
avaricioso, o el egoísta son
seres infelices. Y el motivo no
es el objeto de su problema sino
la mala elección que
voluntariamente ejercieron. Y de
la misma forma en que dijeron
que si a la infelicidad
también pueden decir si
a la felicidad. Pero nadie puede
tomar esa decisión por ellos. Al
igual que yo no puedo elegir por
ti. Tu mamá tampoco puede elegir
por ti. Ni puede elegir tu
novia, o tu amigo; ni tu jefe,
ni tu maestro, ni tu hermano, ni
tu sacerdote, ni la sociedad,
ni tampoco Dios. De ti
depende el ser feliz. De ti
depende cuanto durará esa
felicidad o cuando comenzará a
ser parte del panorama de tu
vista.
En
las sagradas escrituras
escuchamos: << Mira que te he
ofrecido en este día el bien y
la vida (Felicidad),
por una parte, y por la otra, el
mal y la muerte (Infelicidad).
Yo te mando que ames a Yahvé, tu
Dios, y sigas sus caminos.
Observa sus mandamientos, sus
normas y sus leyes, y vivirás y
te multiplicarás, y Yahvé te
dará su bendición en la tierra
que vas a poseer...Que los
cielos y la tierra escuchen y
recuerden lo que acabo de decir;
te puse delante la vida y la
muerte, la bendición o
la maldición. Escoge,
pues, la vida para que vivas tú
y tu descendencia, amando a
Yahvé, escuchando su voz,
uniéndote a Él. En eso está tu
vida (La Felicidad)
y la duración de tus días (Felicidad)...
(Det. 30:15, 19)
Más
claro ni el agua. Dios nos dio
uno de los regalos más grande—el
libre albedrío. O sea, nos creo
a su imagen y semejanza pero
libres de escoger. Y al igual
que el amor, la felicidad
está en nuestra voluntad,
en nuestras manos. Es cuestión
de que queramos ser feliz. Por
eso y voluntariamente responde
la siguiente pregunta:
¿Quieres realmente ser feliz? Si
la respuesta es SI, entonces…qué
estás esperando para comenzar a
vivir felizmente?
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