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Written by
Carlos Coello |
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Sunday, 19 August 2007 |
Nota:
Esta enseñanza es la
continuación de la serie “Camino
al éxito”
Uno
de los secretos que encabeza la
lista de prioridades en la vida
de grandes hombres de éxito se
basa en los dos siguientes
principios. El primero es tener
una visión o meta clara y
definida; el segundo consiste en
saber trazar un plan detallado
para lograrlo. La sagrada
escritura en el libro de
Proverbios nos alude al primer
principio. “Por falta de
gobierno decae un pueblo. Donde
hay muchos consejeros hay éxito.”
Prov. 11:14. Si el pueblo no
tiene una visión, un principio
que gobierne su peregrinar por
la historia, entonces se topará
con la derrota y fallecerá ante
ella.
En
cualquier área de nuestra vida
sea la escuela, nuestra
profesión, matrimonio, noviazgo,
familia, o nuestro ministerio en
la parroquia, es necesario que
haya una ilustración mental de
su finalidad y los pasos para
alcanzarla. De lo contrario,
sería como construir una casa
sobre la arena como dice Jesús.
Les doy dos ejemplos para que me
entiendan mejor.
Primer ejemplo:
ambas familias quieren ver a su
hijo triunfar en la vida.
La mujer inscribe al hijo en una
escuela, lo alimenta, y trabaja
duro para poder mantener la
casa. El padre solamente trabaja
duro para ganar más y ofrecerle
a su familia una vida más cómoda.
Antes de tener al niño,
comienzan a planear cómo lo
educarán. Ella cree que debe ser
internado en una escuela privada
y el consiente. Una vez a la
semana cada uno se sentará con
el niño y repasarán con el las
asignaturas de la escuela. Cada
día le preguntarán qué aprendió
nuevo en la escuela. Se
asesorarán que el niño haga sus
tareas. Lo premiarán cuando
saque buenas notas. Lo
disciplinarán cuando incumpla
con sus deberes. Lo estimularán
con preguntas extra-curriculares.
Serán atentos a su curiosidad.
Apoyarán a su maestra y la
visitarán una vez cada tres
meses mínimo. Ambos padres
trabajarán también.
Como ustedes ven, la primera
familia tiene la rutina que la
mayoría hace hoy en día. Poseen
algo bueno, tienen una meta (que
el niño triunfe). Hay padres que
ni tan siquiera tienen una meta.
Sin embargo, su problema era la
falta de un plan para
alcanzarlo. En cambio, la
segunda familia si posee este
plan en una forma detallada.
Tienen visión y plan.
Fulanita está triste y deprimida
porque no es igual que menganita.
Menganita está contenta porque
está estudiando para lograr “una
carrera”. Se reúne con un grupo
de jóvenes que la apoya a vivir
su fe y le provee buenas
amistades. Ella contribuye con
su tiempo en diferentes misiones
en la Iglesia, tiene un trabajo
en el cual día a día da lo mejor
de si y aprecia lo que tiene.
Tiene una agenda en la cual
organiza todas estas actividades
en orden de
prioridad. En la
escuela mantiene un horario de
las clases que necesita tomar y
los días que tiene que estudiar
y examinar. Para controlar o
manejar mejor su tiempo, se
cohíbe de ver televisión cuando
tiene examen. Quiere ser un
instrumento de amor y contribuir
con su comunidad.
Fulanita tiene un trabajo y se
enoja muy rápido y se siente
infeliz. No sabe qué va a
estudiar. No pertenece a ningún
grupo secular o católico. No se
involucra en la comunidad. Toma
clases en el college de acuerdo
a su estado de ánimo. Este
trimestre va a tomar clases de
cocina para entretenerse. En su
trabajo, da lo mínimo; sólo lo
requerido. No busca establecer
nuevas amistades. Es solitaria.
Y se pregunta ¿por qué le falta
tanto…? Producto a que no
encuentra respuesta, recurre a
callar su falta de sentido en la
vida con programas de televisión
en su tiempo libre.
Muchos de nosotros somos iguales
a la primera familia y a
Fulanita. No tenemos un plan
para crecer o mejorar. Creemos
que por arte de magia sucederá.
Y no
es así.
Todo barco se guía por una
brújula. Así debes tu
guiarte. Por eso, traza
las coordenadas de tu viaje para
que no te pierdas en el camino y
llegues a tu destino. No te
lances sin brújula porque
quedarás encallado en el mar del
fracaso.
Hoy es
tu día.
Traza un plan si tienes meta. Y
si eres como fulanita, en tu
tiempo libre, siéntate en
silencio con lápiz y papel y
plasma tus metas y aspiraciones,
traza tu plan. Para los
hijos de Dios, no hay nada
imposible.
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