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Una Fórmula Divina

     

Written by Carlos Coello   

Sunday, 09 September 2007

Su voluntad + nuestra obediencia = éxito seguro

Nota: Esta enseñanza es la última reflexión de la serie "Camino al éxito”

Sabemos que es una realidad la inclinación eterna de nuestro misericordioso Padre celestial o ABBA como lo llama Jesús, por cubrir todas nuestras necesidades humanas, que son sin duda, unas cuantas. Por eso, alegres y contentos podemos exclamar como el Salmista “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 23:1). Sin embargo, yo conozco muchas personas que carecen de mucho y otras de todo, hasta de las respuestas a las siguientes preguntas “¿por qué no tengo más?; ¿por qué todo me sale mal?, ¿por qué no tengo novia?, ¿por qué me va mal en los negocios, en mi vida personal?, ¿por qué no tengo amigos?, ¿por qué no me promueven como a otros, etc?

Durante mucho tiempo estas también fueron mis preguntas. ¡Después de todo, creo que es de humanos cuestionar lo que nos sucede!! Sin embargo, un buen dia, el Señor, en medio de la hora santa, me respondió; y lo hizo en forma de regalo al darme la siguiente fórmula: Su voluntad + nuestra obediencia = éxito seguro. ¡Esta es la respuesta a nuestras preguntas!

Sucedió así. Estaba leyendo el libro “Entendiendo la oración del Padre Nuestro. Reflexiones Bíblicas” por el conocido teólogo y autor católico el Dr. Scott Hahn. Mientras leía, hubo una frase en específico que me llamó a atención y decía: <<...pareciera como si nosotros oráramos para cambiar la mente de Dios. Mas Dios es eterno, perfecto, y nunca cambia. Nosotros oramos para que Dios cambienuestras mentes.>> ( Scott Hahn, 2002, página 74.)

Entonces, reflexionando sobre esta frase, pude verla en una perspectiva nueva. Haciéndole un arreglito a dicha frase (y no es porque le falte nada), el Señor me inspiró a cambiar la palabra mente por voluntad. Y pues claro, finalmente entendí Su mensaje. Si la voluntad de Dios es eterna, perfecta y no cambia, entonces yo no puedo orar “Señor yo quiero esto o lo otro.” Mas bien, yo debo orar para que Él cambie mi voluntad y la haga conforme a la de El--¿Qué es lo que quieres tu Señor? Este es el secreto que Dios me reveló. Si tú haces Su voluntad, serás exitoso.

Claro que a mi también se me hizo difícil entender y solamente mediante la oración es que logramos encontrar la luz de Su palabra; lo mediante la oración, Dios corre los velos que cubren nuestros ojos espirituales.

Esto es lo que significa dicha fórmula. Antes que nacieras, ya Dios tenía trazado tu peregrinar en esta tierra. Ya de antemano, El había seleccionado tu camino, tu misión, y el plan para lograrlo. En ese camino, había colocado los padres que tu necesitabas, los maestros que te enseñarían, los amigos que te apoyarían, la formación religiosa que recibirías, los doctores y la salud que necesitarías, un hogar donde vivir, fortaleza para el camino, fe, entendimiento, talentos, dones, fortunas, una esposa/o, o vida religiosa, en fin, todo. ¡Recuerda el Salmo 23! Todo esto es lo que uno necesitaría para ser feliz o ser un hombre de éxito. Pero, esta providencia no estaría esparcida por todos los lugares, sino que estaría limitada a un solo camino—el camino estrecho. <> (Prov. 8,17-21.34-35).

Lo opuesto sería transitar por el camino ancho que conlleva a la perdición, el camino que a muchos o a casi todos nos gusta porque es fácil y apetitoso, pero no nos conviene. El que corre en el lado opuesto de la voluntad de Dios, es como el hombre que comienza alejarse de la luz en un lugar oscuro. Llega un momento que no puede ver a su alrededor, incluso, llega a no poderse ver a si mismo. Por eso, detente y piensa. ¿Crees tu que hay seguridad, fortaleza, o éxito en el camino opuesto? Pues claro que no. Es sólo un desierto. Lo único que hay allí son trampas, huecos, y miserias.

Ah, pero aquí no termina la historia. Hubo una segunda parte a la revelación de este mensaje de amor. Un día en la misa, cuando rezaba el Padre Nuestro caí en cuenta de cómo todo tenía aun más sentido. No en balde decimos <<...hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo...>>(Mat. 6,10). Recuerden que esta oración por excelencia nos las reveló Jesús al responder la petición de sus discípulos<< Señor, enséñanos a orar así como Juan enseñó a sus discípulos.>> (Lc. 11,1) Jesús notó que los discípulos pedían por cosas que no necesitaban. Así también lo hacemos nosotros. Por eso, Jesús se tomó el trabajo de arreglar verbal y espiritualmente las peticiones nuestras que siguen más bien una agenda personal y egoísta.

Por eso, si eres uno de aquellos que se cuestiona si ¿existe alguna formula en especifico para alcanzar tus sueños, o que se pregunta cómo es posible que algunas personas alcancen la cima de sus metas mientras otros apenas pueden dar su primer paso, ya tu pregunta goza de una respuesta. Ahora te toca decidir si quieres aceptar el reto y rezar para que el Señor te revele su voluntad para tu vida o si quieres seguir tu propia agenda. Recuerda, guerra avisada no mata soldado.

Citas

Hahn, S. (2002). Understanding “Our father”. Biblical reflections on the Lord’s prayer. Steubenville, Ohio: Emmaus Road Publishing

Sociedad Biblica Catolica Internacional-Roma. (1972). La Biblia Latinoamericana. Avda. De Pamplona, 41 31200 Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino.

 
 
 

    


 


 

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