St. Agatha Catholic Church
1111 SW 107th Ave - Miami, FL 33174

Quienes Somos

Enlaces


Ministerios

Reflexiones

Articulos

Salud y Finanzas

Fuente de Vida

Para Lideres

Para Parejas

La Virgen Maria

Galeria de Fotos

Contactenos

 

 

 

Ríndete

     

Written by Carlos Coello   

Tuesday, 23 October 2007

Si existe una palabra en el vocabulario de la lengua española la cual yo detesto y reprendo es la palabra RINDETE. Cuando pienso en dicha palabra, pienso en derrota, pérdida, falta de esperanza o fin de algo. Para mi, dicha palabra es sinónima de la frase “yo no puedo.” Y los valientes, escuchen bien, jamás se rinden. Sin embargo y aunque parezca una locura, hoy he decidido suplicarte, implorarte y exhortarte a que por favor te rindas. Si, ríndete al amor de Jesús. Basta ya de poner resistencia. Déjate amar por el amor de los amores.

Hay muchos católicos hoy en día que todavía hacen lo imposible por resistir al Señor. Espiritualmente hablando, estas personas son gente arisca, escurridiza. Son personas que han llegado al extremo de derramar aceite en su espíritu para que cuando Jesús los abrase, ellos puedan resbalar y salir huyendo. Tienen miedo dejarse acariciar por el Señor. Tienen miedo entregarles sus vidas. Tienen miedo abrirle su corazón e invitarle a ser su amigo, a hablar y compartir con El. ¿Y seguro que te preguntaras por que?

Humanamente hablando, la transición en la fe o conversión es un proceso lento y doloroso. Es lento porque existen muchos obstáculos en el camino. Doloroso porque cuesta desapegarse de esos obstáculos. También existen otros factores dignos de consideración. Por ejemplo, nuestra naturaleza es frágil y corrupta. El miedo al que dirán nos impide dar pasos grandes o pequeños hacia Cristo. Carecemos de fe de corazón y la pereza espiritual nos mantiene ciegos. Como nuestros amigos no encuentran diversión en lo que profesamos, tienden ha abandonarnos y nosotros para complacerlos dejamos al Señor a un lado. Vivimos movidos por sentimientos y no por fe. Cuando no siento, me desanimo y me voy. Y así sucesivamente hay cientos de razones.

Quizás tú crees que no hablo de ti ya que seguro tú vienes a misa todos los domingos, asistes a un grupo juvenil o de oración, sabes hacer la señal de la santa cruz, das un dólar en la colecta dominical y de vez en cuando practicas obras de caridad. Quizás te viene a la mente alguien con estas características. Pues la realidad es que todos cabemos en el perfil descrito. Unos por unas razones; otros por otras. Por eso, todos estamos llamados a rendirnos.

Rendirse significa abrir las puertas de nuestro corazón de par en par a Jesús. Es quemar nuestro pasado y nuestro pecado, desapegarse de las cosas materiales y abrazar las cosas espirituales. Rendirse significa abrazar un fiad similar al de la Virgen María sin medir las consecuencias venideras. Es vaciarse de uno mismo y llenarse de Dios. Rendirse significa asumir tu llamado de laico con entereza, constancia, fe y amor. Es dejar de poner excusas para no participar en las actividades de tu Iglesia. Es llegar de primero a misa e irse de último, levantarse con Cristo en la mente y acostarse con una acción de gracias en los labios. Rendirse es celebrar con gozo las riquezas de la Iglesia y escuchar el llamado de los pobres. Rendirse es amar la vida, la humanidad, lo bello, lo digno, lo admirable y lo justo. Rendirse es permitirle a Dios que molde nuestra forma de ser, de pensar y de hablar ya sea a través del dolor o de la fuerte corrección. Es poner a Dios Padre, hijo y Espíritu Santo de primeros en tu lista antes de la escuela, trabajo, gimnasio, prácticas deportivas, dominó o recreación personal y no de segundo o ultimo. Es dejar a Dios ser Dios y aceptar su voluntad. Es poner nuestra confianza solamente en el que todo lo puede. En conclusión, rendirse es que nos confundan con Jesús porque ya nos parecemos a El.

¡Qué dices! ¿Te rindes?

 
 
 


 

Copyright © 2008 Miami, Florida 33155 USA. All rights reserved. This site was created by Hugo Chilo