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Written by Gaby
DeFrancisco |
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Sunday, 01 June 2008 |
Estamos atravesando ahora un
momento de crisis económica.
Vamos a echar gasolina y nos
cuesta casi $4 el galón. Si
vamos al supermercado, todo
tiene un precio súper alto,
especialmente las carnes y las
viandas frescas. Si vamos a
comprar ropa, es imposible
comprar algo que no esté en
venta. Y además de esto los
trabajos están muy difíciles de
conseguir. Y si lo consigues,
muchas veces no tienes seguro de
salud. ¿Qué es lo que se puede
hacer?
La respuesta es vivir por debajo de
los ingresos económicos. Si sabemos
que vamos a sufrir tentaciones al ir
al supermercado, es bueno ir después
de la cena para tener la barriga
llena. Debemos de traer una lista de
alimentos que nos servirá para el
menú de la semana y limitarnos a
comprar solamente lo que se
encuentre en esta lista. Los martes
son los mejores días para ir de
compras al supermercado porque hacen
muchas reducciones en los precios.
Si sabemos que nuestra tentación es
la ropa bonita, debemos de buscar en
los periódicos las próximas ventas
que van a tener y solamente comprar
cuando es realmente necesario. Es
mejor también comprar poca ropa de
buena calidad que te durará mucho
tiempo. Si gastamos mucho en
gasolina, deberemos fijarnos en los
precios de las gasolineras y echar
gasolina los jueves, cuando se
encuentra más barata. Además, no hay
que dejar la aguja caer debajo de la
mitad del tanque.
En lo que se refiere a
ahorrar dinero, uno necesita
tener por lo menos tres meses de
saldo acumulado para hacerle
frente a cualquier crisis
económica que venga. Así, si uno
se queda sin empleo, no tendrás
el estrés de que tienes que
conseguir trabajo la semana que
viene. Es muy importante que uno
sepa manejar los bienes que El
Señor nos da, porque Él nos hará
rendir cuentas del malgasto que
hemos hecho de nuestros bienes.
Lo que ocurre también cuando
malgastamos nuestro dinero, es
que tenemos que trabajar horas
extras y estas son horas que se
le pudieran dedicar al Señor. Al
estar muy cansados de trabajar
tanto, queremos descansar los
domingos en vez de asistir a
misa. Y así empieza el
distanciamiento de Dios.
En el antiguo testamento,
vemos en el capítulo de Génesis
41:1-36 el sueño que tiene el
Faraón mientras que José se
encuentra preso. El sueña con
siete vacas que están hermosas y
muy gordas y siete vacas flacas.
Las siete vacas flacas se
comieron a las siete vacas
gordas al lado del río Nilo. Y
el Faraón despertó. Tuvo otro
sueño en el que veía siete
espigas granadas y buenas y
siete delgadas y quemadas por el
viento. Las siete espigas flacas
se tragaban a las siete buenas.
Entonces el Faraón llama a José
para que el interprete este
sueño. José le dijo que las
siete vacas gordas y las siete
espigas buenas representaban los
siete años de abundancia que
iban a tener en Egipto. Estos
años de abundancia iban a ser
seguidos por siete años de
escasez. El Faraón tomó en
cuenta la interpretación de José
y comenzó a ahorrar y prepararse
para los siete años malos que
avecinaban. Cuando llego el
tiempo de la hambruna, la corte
del Faraón tenia suficiente para
repartir entre su pueblo y para
vender a otros pueblos cercanos.
No pasaron hambre y se hicieron
muy ricos.
¿Qué nos enseña esta
lectura? Que siempre debemos de
estar preparados para lo bueno y
lo malo. Muchas personas en el
presente andan en muy mala
situación económica porque no se
prepararon para los tiempos de
escasez. Y a diferencia del
Faraón, no sabemos cuando esto
pueda ocurrir. Una fábula de
Aesop, el famoso cuentista
griego también tiene el mismo
tema. Había una vez una
hormiguita que trabajaba para
almacenar los granos de comida.
Mientras tanto, el grillo tocaba
su violín y se divertía. Él se
burlaba de la hormiguita. Cuando
llegó el invierno, el grillo
estaba muerto de frío y le pidió
a la hormiguita dejarlo entrar.
La hormiga le contesto:
“Cuando tú estabas tocando tu
violín yo estaba trabajando. Lo
siento mucho.”
Así que ya saben jóvenes.
Es mejor prevenir que tener que
lamentar. Dios siempre debe de
ser número uno en nuestras
vidas, y no hay porque dejarnos
deslumbrar por las cosas
materiales que no dan nada.
Amen.
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